Mi nuevo libro

Mi nuevo libro
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lunes, 24 de octubre de 2016

Suele pasar al entrar a una librería

- Entro a una librería a curiosear algún nuevo libro que leer, me detengo y cojo uno, el precio me asombra, el autor es reconocido y en la leyenda claramente afirman: “Con 25 millones de ejemplares vendidos, traducido a decenas de idiomas” y yo empiezo a reírme repentinamente; pero no es una risa burlona (no soy nadie para andar criticando libros) tampoco es una risotada alegre, es extraña esa risa, mi compañero se acerca y me pregunta, ¿Por qué te ríes? Y yo le digo: Observa, esto es una locura y yo contento con mis mil y pico de ventas y en un criterio leve; aunque muy honesto, no es un gran libro y tampoco un autor (bueno, de renombre, sí; pero en cuestiones de contenido, dudaría mucho darle un visto bueno). Es una disyuntiva la que me azota en ese instante, podría indignarme y preguntarme: ¿Por qué este huevón vende tanto? Y una avalancha de sugerencias llegarían a mi buzón y otra, y favorita, sería motivarme y aumentar mis ganas de crecer y ser mucho mejor escritor. Elijo, obviamente, esa.
Lo que trato de decir es que tienes que convertirte en una marca para romper el mercado, no eso no; lo que realmente quiero decir, no vayan a tergiversar, es que no quiero ser un tipo que saca un libro X (con contenido, por darle un adjetivo, simple) y llegan millones a mi cuenta, sino alguien que puedan hacer sentir a los lectores, no trato de decir que ese otro libro no los haga sentir; pero pienso que podría realizar un trabajo mejor que lograra trascender de una manera -no solo comercial- sino que llegue al alma.
Es mi honesto objetivo como escritor.
Al final, salí de la librería con otros libros y añorando ver pronto el mío.
*Esto sucedió meses antes que publicara mi novela.

Fin

sábado, 15 de octubre de 2016

Sábado - 15/10 de madrugada

- Estar solo en casa un sábado por la noche es tenebroso. Andaba escribiendo una nueva escena del guión en que trabajo cuando de repente empecé a escuchar unos malditos sonidos en el cuarto piso. Pensé, ¡Maldita sea, no debí ver El Aro! Pero ante tanto ruido tuve que subir a inspeccionar llevando conmigo un rosario que me regalaron, la biblia que estoy, sorprendentemente, leyendo y la poca valentía que tengo tratándose de esta clase de temas. Sin embargo, solo se trató de, posiblemente -y espero- el viento. 
No obstante la madrugada es divina para escribir a pesar que algunos fantasmas anden rondando. 


Fin

Imposible no extrañar

- Extrañar es inevitable. No sería humano si no extrañara. Es propio de la naturaleza, de la esencia de lo que uno siente. A pesar del coraje y los decibeles de ira, extrañar sale a relucir como si no le importaran las tempestades, como si ese sentir inexplicable fuese impuesto por un corazón ardiente y un deseo del cuerpo que hace que se apiada de todo el ser. Siempre extrañas, a pesar de las riñas y diferencias, pensamientos y caminos distintos, idas y venidas maltrechas, siempre extrañas y en una completa y distinguida ironía que con lleva a la hidalguía por expresarlo, de no haber vivido tantos momentos maravillosos, no habría razón para extrañar.
He allí el amor en toda su dimensión y al corajudo capaz de decirlo sin tabús ni miedos. Dicho sentimiento que a veces desconoces de la otra mitad y que sale a relucir porque escribirlo se hace inevitable, tanto, como extrañar.



Fin

jueves, 13 de octubre de 2016

Tal vez mi destino sea ese

- Tal vez mi destino sea ese. Bajar en el paradero Astete, caminar la avenida Insurgentes hasta una veterinaria, doblar a la derecha, comprar golosinas en una tienda con el poco dinero que llevaba, llegar al parque, enviar un mensaje misio y andar por la acera hasta llegar a una casa blanca de tres pisos con portón y verla en el umbral con una sonrisa y brazos abiertos esperando al tipo que no ve hace semanas, al ebrio y drogo, irresponsable, inmaduro, errado, con sobre peso, mal vestido y descuidado por todas las noches y días encerrado en una habitación intentando crear un maldito libro. Razón por la cual no la ve, no responde correos ni conversaciones de MSN, todo por un bloqueo literario.
Ella se emociona porque lo extraña, abraza y besa, dice te amo e invita a pasar. Preparan lonche y agradece los dulces. 
Él dejó la universidad, no trabaja y anda jodido por el bloqueo. Ella tiene buen puesto, auto y buen humor. Respeta sus aficiones de los fines de semana, su polvo blanco, a sus demonios y la bohemia. Aunque prefiera la pizza, la tele y su presencia siempre lo deja ir con una bendición el sábado a las 10.30pm. Daría todo porque se quedara; pero sabe que debe quemar etapas.
Él a sus 23 años es un ser insaciable de historias por eso las busca y se involucra en todo.
Ella era la mujer perfecta, él la perdió por escribir, por no darle tiempo y terminó escribendo sobre ella y buscando razones para retomar ese pasado.
Tal vez no halla máquina del tiempo, quizá solo literatura fantasiosa para honrarla, pero hay un presente completamente distinto y dos personas en vidas opuestas que el destino hará unir de vuelta porque existe una pregunta, ¿por qué siempre vuelvo a ese entonces?


Fin

miércoles, 12 de octubre de 2016

Redactor free

- Bryan, te hago un par de preguntas, ¿Qué personaje eres ahora? ¿A quién estas interpretando? Me dijo de repente, yo me encontraba escribiendo en la laptop de última generación que desearía tener en mi escritorio. No tuve tiempo de pensar, se acercó para impedir que siguiera con el trabajo que me dio y mirándome con el verde de sus ojos, añadió: No puedo descifrarte. Un día vienes y estas callado, te sientas y escribes. Otras veces andas hablando acerca de construir una máquina del tiempo e incluso, recuerdo que dijiste que tenías una y que si repentinamente te dejara ver, es porque estarías en otra época. Cualquiera diría que estas demente; pero lo dices con tanta franqueza que te creo y me asombro, me voy a la cama y pienso en eso. ¿Qué chico comenta esas cosas? Yo ando rodeada de tipos que hablan de surf, política, videojuegos y fútbol; pero nadie me comenta que va a viajar por el tiempo.
Yo sigo callado, claro que esbozo una sonrisa porque resulta divertida la elocuencia como lo dice.
Además -saca mis libros de su morral Armani que también quisiera tener- y dice: Eres distinto. Escribes sobre fidelidad, no te gustan los besos sin consecuencias ni lo casual, te ves serio y centrado; aunque también eres gracioso. La otra vez viniste riéndote y hablando estupideces, me contaste una anécdota sobre una chica en un auto junto a su perro pitbull de copiloto y que el cobrador del bus donde ibas le dijo al chofer: Mira, esa señora tiene al lado a su marido. Y te dio tanta risa que no dejaste de reír. No fue gracioso; pero tu risa me daba risa.
Y por último, ¿en realidad has vivido todas esas historias que cuentas? ¡Quiero saberlo todo, Bryan! Quiero conocerte a fondo, no solo al escritor, sino al hombre en sí.
Esa frase me aterró. Y ella siguió tras hacerse una cola en su cabello castaño: Eres un enigma para mí. Bebes, te ríes, escribes, jodes, hablas cosas raras, de repente me sales con un comentario inteligente o sobre porque los griegos hacían esto y el otro y de la nada ya estas hablándome de un chiste estúpido como cuando repites frases sacadas de series que ni ves.
Yo ya me estoy empezando a reír; pero ella se ve seria, me ha contratado como redactor free y debo mantener a compostura.
No me digas nada, sigue trabajando. Te voy a estar analizando, Bryan, me llamas. Ese “me llamas” me pareció curioso.
Flaca, solo soy un tipo común y corriente, un escritor que intenta hacer lo suyo y trabajo porque no vivo de libros. Tan simple como eso.
¡No! ¡No, no, no! Empezó a gritar de repente y fue asustándome.
Eres profundo, dijo y añadió una analogía bien simpática: Eres como el abismo de Challenger; pero yo te voy a descubrir.



martes, 11 de octubre de 2016

Mi nuevo libro

- Empecé a escribir esta novela hace dos años, al inicio se me hizo sencillo, tenía los personajes principales y las primeras peripecias dentro de la cabeza; pero luego se hizo complicado, caí en un pantano y no supe cómo salir. Me fui del escritorio para no escribir por escribir y volví con inspiración para continuar con la historia. Lo hice muchas veces durante un largo tiempo. Nadie esperaba la historia, ni siquiera yo, por eso me daba el lujo de avanzar poco a poco, siempre haciéndolo de la mejor manera. Al terminarla vino lo peor, tener que corregir y corregir cada uno de los capítulos, cada una de las oraciones y cada una de las palabras. Luego, el hecho de buscar editoriales -que es sencillo porque hay muchas; pero es jodido porque algunas ni te responden y a otras no les agrada o están copadas-. Sin embargo, pude asociarme con una, que según dijo, es la editorial independiente más grande del país y pues, eso me animó. 
Lo que más resalto de esa etapa fue cuando el editor me dijo: No tuvimos que corregir nada, todo está perfecto (en el sentido de redacción). Sentí que los cursos y talleres habían dado frutos. Enseguida se inició el proceso. Y meses después, esta la novela, de casi 500 páginas, salió a la luz. 
“La última tarde” es un sueño hecho realidad. Y yo soy un autor con dos libros publicados y con muchas ganas de seguir mejorando. Abrazo grande para todos.





domingo, 9 de octubre de 2016

El genio

- Regresaba a mi casa bajoneado por un tema íntimo, es como si mis esfuerzos no valieran la pena. En medio del parque encontré una lámpara, al agitarla, sorprendentemente apareció un genio.
—Hola Bryan, gracias por invocarme. Te puedo cumplir un deseo, el que gustes. Asombrado, le dije, ¿En serio? ¿El deseo que quiera?
—Claro, el que gustes.
Solo tengo un deseo, a veces intento apagarlo, no sentirlo, no quererlo, no anhelarlo; pero en momentos como estos lo requiero, lo necesito desesperadamente y me hace falta.
—Sé que es lo que quieres, puedo leer tu corazón, dijo el genio. Te lo voy a cumplir.
Desapareció tan asombrosamente como llegó.
Llegué a mi casa pensando en que todo se hubiera tratado de mi imaginación, de repente mi estado de melancolía hizo que alucinara. Pero; todo era distinto. El tiempo, el ambiente y yo éramos otros.
Qué extraño, mi casa no tiene un cuarto piso. De repente estoy alucinando, mucho tiempo en el sauna me ha afectado los sentidos, pensé; ingresé preguntando por mi mascota, subí a mi habitación y la vi distinta, con más afiches de Goku, sin certificados ni diplomas de mis logros pegados en la pared. Mi computadora era prehistórica, mi celular sin WhatsApp ni Facebook. Una cama tirada en el suelo, el desorden absoluto de un irresponsable que sueña con ser escritor, puchos regados por todo el escritorio color marrón y apolillado, una botella de ron medio llena en el closet y preservativos en los cajones. ¿Qué está sucediendo? Quise saber. Pero no era preocupación, no era miedo, no era angustia, era una sensación positiva. Entonces, me vi en el espejo, no llevaba el cabello largo, ni ropa de marca, mucho menos relojes. Despeinado, con pelos haciendo de barba y terriblemente ojeroso por las noches en vela intentando escribir. Bloqueado como todas mis madrugadas. Pero, pude identificar a lo lejos, exactamente al lado de la almohada sin forro, una cartera.
— ¿Me acompañas a tomar mi taxi? , —Oye, ¿Me estas escuchando? — ¡Carajo, reacciona! No te puedes pasar la vida en este muladar, ya sé que quieres escribir y que andas bloqueado; pero soy tu novia, ¡hazme caso! Ya me voy, luego puedes volar y escribir toda la noche. Sonreí porque escuché su voz tras muchos años.
—Lo siento, le dije. —Disculpa, ¿Qué dijiste? —Dije que lo siento. Sí, tienes razón, este lugar es una completa mierda. ¿Me das un par de minutos? Voy a limpiar y ordenar las cosas. Podemos ordenar pizza y cenar juntos si te parece bien. Ella se quedó muda, hizo una mueca de asombro y se detuvo a un lado.
Fui acomodando las cosas, arrojé a la basura las decenas de cigarrillos, boté las hojas con textos regadas por el piso y limpié gran parte de la habitación.
— ¿Ahora te has vuelto un escritor limpio? Dijo con dosis de ironía.
Volví a sonreír y respondí: No voy a escribir. Voy a dedicarme a vivir, si te parece bien, a tu lado. Luego escribiré nuestras vivencias y jamás tendré que enviarte una carta que nunca llegará porque el cartero la habrá perdido.
—Espera, estoy confundida, dijo y se acomodó el cabello. —Lo que escuchaste, no voy a escribir. Si estoy bloqueado lo más saludable es que me aleje de la computadora. Voy a dejar de beber tanto y fumar. ¿Ordenas tú o me esperas un rato para hacerlo yo? Te gusta la pizza americana sin aceitunas, ¿Cierto?
Ella asiente con la cabeza, todavía se halla sorprendida. Enseguida, contesta: Sí, me parece bien.
—Espera que me bañe, vista bien y cenamos, le dije y me acerqué para darle un beso.
—Bryan, dime algo, ¿No estarás consumiendo esa basura, no? Porque si estas nuevamente con esos vicios, sabes bien que yo me largo.
—Tranquila, no necesito de ello para inspirarme, tú eres mi musa, mi teclado y mi noche. —Oye, ese no era el título del libro que pensabas escribir. —Sí; pero ya no. Ya no pienso escribir ese libro. No tengo porque escribirlo, porque no voy a sentirlo. No escribiré ese libro porque no tengo la necesidad de hacerlo.
Voy a dedicarme a ti y escribiré nuestras experiencias, nuestros mejores momentos.
—Qué lindo. Hace mucho que no me dices algo así.
Al regresar de la ducha, la vi echada sobre la cama viendo la televisión, se había quitado el saco y sacado los tacones, una enorme sonrisa se encontraba en su rostro.
—Ya estoy, le dije al vestirme. — ¿Cuánto fue la última vez que te vi peinado y arreglado? Ah, cuando me conociste, dijo con humor.
—Oye, disculpa mi desconfianza; pero no se trata de un cambio repentino y efímero, ¿Verdad? Yo estoy enamorada de ti y si nos dimos otra oportunidad fue porque lo deseo todo contigo, no quiero equivocarme y salir lastimada.
—Tranquila, a partir de ahora voy a dedicarme a hacerte feliz. ¿Sabes que adoro cuando sonríes? Disculpa si te hice llorar, si falté a tu graduación por andar metido en la computadora, si me dediqué a escribir sin saber que te perdía, lamento los fines de semana en que iba a beber y no te veía. En algún momento tuve una visión, me vi deseando esto. A ti sobre mi cama, con esa sonrisa y acordando una cena romántica que pensé en todos los errores que he cometido hasta hoy por mi egoísmo, por encerrarme en mis ideas y por mi testaruda manera de querer escribir todo el tiempo. De ahora en adelante voy a organizar mis tiempos.
—Si esto es cierto, si lo que dices es real, quiero que sigamos juntos. Es como te dije la última vez: Yo no quiero alejarme de ti; eres tú quien me aleja.
—No más distancias.
Nos abrazamos en ese momento y vi el calendario al fondo de la habitación, la fecha me hizo soltar un suspiro.
El genio había cumplido.

Fin