Mi nuevo libro

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lunes, 20 de mayo de 2019

Previo al día de las madres

- La princesa fue con su madre a San Isidro, Avenida Camino Real, 146, departamento 5 y no sé cómo diablos lo tengo en la memoria. Y si, también recuerdo el mueble guinda que alguna vez compramos juntos.
Pero lejos de andar ahora con la abuela materna y la señorita ex novia de este noble escritor, ayer fuimos de compras a un centro comercial por los regalos a última hora.
A los peruanos nos encanta hacer todo a última hora, por eso los centros comerciales andan repletos, es decir; llenos de una maraña de gente dispuesta a destruir las tarjetas de crédito comprando ofertas que realmente no lo son porque sinceramente solo se vende al precio real, eso me lo dijo un profesor en un curso de Marketing en el que estuve hace años en una escuela llamada Isal donde andan todos los que no tienen ni puta idea que hacer con su vida.
Yo era uno de ellos.
Le di libre albedrio para que eligiera el regalo para su mamá aunque por dentro me preocupaba por el precio. Pues, la bebé ha salido con los gustos caros de su madre y uno como escritor no tiene sueldo de parlamentario aunque algunos autores (a quienes odio, obviamente) ganas miles de millones de dólares en ventas de libros, películas y demás escribiendo, como dijo mi profesor en el taller, muchas cojudeces.
La princesa escogió un perfume de una tal Victoria, el precio supera todas las expectativas, quería que cambie de opinión por un suéter 2 x 1 así hago un jaque mate con la tía; sin embargo, la frase: Pa, tú siempre dices que el aroma define tu actitud, por eso y por el libro que me leíste la otra vez, mi madre merece esta fragancia.
Pagar una cantidad extraordinaria por ese susodicho perfume de Victoria me hizo renegar por dentro y recordar las palabras de mi psicólogo: ‘La apariencia externa no sirve para nada, lo que realmente importa es lo de adentro’. Ese huevo frito no tiene ni puta idea de lo que estoy gastando.
Bueno, como solía decir, mi abogada, ‘a mí me pagas con efectivo a menos que por mi trasero pasen las tarjetas’. Tenía un método poco ortodoxo para cobrar su salario pero solía lucir unos trajes espectaculares, fue con ella por quien descubrí a Giorgio, Tommy, Oscar y Calvin. Era una mujer de alta gama y manejaba un Volvo del año a toda velocidad con las Carrera en los ojos. Estaba más buena que el pan francés por la mañana aunque su único defecto era que nunca tuvo licencia para ejercer.
¿A quién le importaba? Yo nunca le pagué con dinero.
En caja me encontré con un cajero homosexual, el tipo quería saber mi WhatsApp asegurando que enviaría las nuevas promociones. Se alucinaba telefónica móvil. Se lo di y al rato me escribió: ¿Cuándo te veo, guapo? Le di el visto más grande del mundo, ese mismo que le doy a mi anterior editor cada vez que me dice: ‘Este años publicamos, primor. Tengo buenas sedes para tus libros’.
No me gusta trabajar con ese tipo, es más falso que Jim Carrey en ‘Mentiroso, mentiroso’. Pero, ¿Qué puedo hacer? Simplemente dejarlo en dos flechitas azules.
Hablando de eso, me detuve para responder la millonada de mensajes que suelo recibir y por lo cual estoy totalmente agradecido. La gente me adora y eso me llena de felicidad.
Tuve una ex quien era altamente celosa, no quería que nadie me vea y mucho menos se acercara, por eso una vez me dijo: Eres tan mío que solo yo puedo amarrarte a la cama.
Eso, desgraciadamente, me excitaba. Y por eso no la dejaba.
Pero como una vez dijo mi abuelita, quien tiene novecientos hijos: ‘Bra, no toda en esta vida es sexo’.
Seguí sus indicaciones para terminar con ella y me aburrí por completo a mano cambiada durante un miserable mes.
Yo tenía 18 años, estaba en pleno auge sexual, por eso me vi envuelto en un centenar de situaciones que no voy a nombrar pero disfruté en demasía.
La preciosura a mi lado jamás vendrá con algún novio, de lo contrario, lo voy a recibir con mi AK47.
Es broma, tan solo no lo imagino.
Al momento de salir del centro comercial con una millonada de bolsas y nos adentramos en el auto, ella sugirió: Pa, ¿y si vienes con nosotras a cenar?
Fue demasiado dulce que lo dijera, hasta diría que pensé en la posibilidad pero el hecho de sentir que puedo confundirla, pues su madre y yo únicamente tenemos una relación amical, a veces nos queremos ahorcar como Homero y Bart pero luego nos reímos de lo loco que fuimos y somos al punto que nos enviamos mensajes de audio contando experiencias de antaño de esas que uno siempre quiere inmortalizar; no obstante, siento que una festividad como tal es mejor que la pasen entre ellas.
La preciosa entendió con una enorme facilidad y fiel a su estilo de mandona y manipuladora como su padre añadió un comentario: Entonces, ¿nos llevas al cine el otro fin de semana.
Por supuesto, mi niña. A ti, a tu madre, a la abuela, a la tía pero no a su mejor amiga.
Ella no entendió el chiste; pero igual se empezó a reír.
Prendí el motor de mi Jaguar con encendido de voz y arrancamos. Es broma, tuve que darle varias vueltas a la llave de mi Toyota del 2006 (con una sólida y gigantesca cantidad de aventuras detrás) y nos fuimos.
En ese momento, mientras encendía el auto pensé en un idiota vendedor que me llama todos los días diciendo: Señor Barreto, tenemos el auto que usted necesita, solo debe pagar tanto dinero al mes. Y yo siempre respondo: Voy el lunes. Nunca voy. Me da flojera, pues ese asunto de los juguetes nuevos no va conmigo, yo prefiero viajar en tren pero las comodidades de la bebé son necesarias por eso el lunes voy a ir, lo juro.
Debo dejar a la princesa en casa de su madre, el plan es ir, sonreír, saludar, abrazar, volver a sonreír, responder preguntas rapidez y zafar; pero estoy seguro que cuando la vea voy a decir: ¿Todo ese monumento de mujer fue mío alguna vez?
Ella va a sonreír con mis halagos, decir sus chistes de siempre: ‘Te han visto con tal chica’, ‘Ahora, ¿con quién andas?’ y todo ese rollo gracioso de la redes que disfruto publicar porque se me hace totalmente divertido.
Quizá le diga sobre el cine aunque prefiero que la pequeña lo haga y se asombre.
Sin embargo, sucedió un poco diferente: Nos quedamos hablando un rato en la puerta del apartamento y me hizo una pregunta extraña: ¿Ahora de quien vas a hablar en tu nuevo libro?
De ti.
Se quedó muda y aproveché para zafar con elegancia.
Nos amamos muchísimos aunque no lo suficiente pero cito a mi madre para terminar el relato: Lo mejor de su amor es la hermosura que tienen en común.
Vaya, si que tiene razón.

Fin

sábado, 18 de mayo de 2019

Existir

- Lo único que queríamos era coexistir en este presente; pero aquellos girasoles se marchitaron en sus entrañas. 
Le entregaron alas en lugar de vida, se transformaron en letras sus dóciles pasos de porcelana llevándose consigo partes de mi alma. 
Emanciparon mis sueños más sublimes cuando su corazón decidió detenerse. 
Las flores no crecen en otoño y las lágrimas como sal habitan en mi ser.
Hay un vacío en tu templo y muchos sin razón en mi existencia.
Te extraño; aunque no hayamos recorrido el mismo sendero.
Aunque en mis letras yo te reflejo.




Fin

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cosas que pasan en la mesa

- Yo me paso la vida respetando los gustos y aficiones de todo ser viviente aunque no comparta muchos de los mismos; sin embargo, la otra vez tuve una experiencia muy chistosa.
Una tía lejana, de esas que a pesar de tener como cincuenta y tantos, se alucina jovencita de veinte y para ser honesto su actitud no me afecta, tampoco me resulta inquietante y mucho menos llamativa, tan solo es así y se respeta como todas las actitudes habidas y por haber de toda la gente que me rodea. De hecho, me agrada porque muchas veces coincidimos con gustos sobre moda y series de Netflix; sin embargo, esta vez no tuvo empatía con la pequeña de la casa, quien arremetió, otra vez, nuevamente, una vez más, con esa cándida y sencilla naturalidad para decir las cosas que piensa en su cabecita como océano repleto de imaginación, sabiduría y creatividad.
Ella siempre baja con ganas de comer, arrastra el peluche de Olaf y se limpia los ojos, en la mesa le espera un plato con buen alimento hecho por su padre con mucho amor y pasión, se lo devora de un bocado antes de ir a la escuela y luego solemos hablar un rato sobre sueños, situaciones naturales, noticias de la vida, etc. Pero en ese momento, esta tía estaba presente, llena de vigor y energía, contando sobre su próximo encuentro con un muchacho de treinta a quien iba a quitarle la juventud. Esa frase me dio risa.
Callamos todos cuando la niña descendió, pues sabemos que las edades se respetan y los temas giran en torno a las personas presentes. O de lo contrario se largan de mi casa.
Bueno, cuando la niña estuvo presente, la tía con total frescura, le dijo: ¿Qué baile harás por el día de la madre? Seguro vas a bailar una de Karol G y Nicky Jam?
Tía, con todo el respeto que te mereces, no sé quién diablos son esos tipos y dudo mucho que hagan música.
Pero, princesa, el reggaetón es un género musical.
Le hice un gesto en señal de silencio pero aún así quiso decirlo: Mi papi dice que el reggaetón es basura como también lo son Crepúsculo y Luna nueva.
Mi hermano y yo nos miramos y ocultamos nuestras risas.
Ella continuó: Voy a recitar una poesía de Pablo Neruda o Gustavo Adolfo Bécquer, lo estoy pensando; aunque tal vez recite una de cada uno.
Sin embargo, debo decir que sobre vampiros, me agrada ‘Entrevista con el vampiro’ porque es mucho más oscura y real.
Hizo gestos con las manos para intentar atemorizar y abrió la boca para emular a una vampiresa con su sonrisa perfecta.
Oculté mi risa debajo de la palma y enseguida la oí añadir: Espero que vayan a verme al recital, voy a hacerlo muy bien, ¿verdad, Papá?
Si seguimos practicamos como lo estamos haciendo lo harás asombroso.
Luego podré entrar en Broadway o escribir libros. Eso se verá después porque también quisiera ser veterinaria.
Lo haré todo, ¿verdad?
Me vio cuando lo dijo y sonrió con suma ternura.
Capacidad y talento, ya tienes. Lograrás lo que te propongas, princesa.
Todos sonreímos
Y después, se dedicó a comer con mucho gusto.


Fin

viernes, 10 de mayo de 2019

¿Han visto mi leoncito?

- He soñado con un leoncito, lo llamaba como en la película que vimos, ¿Dónde está ahora? ¿Es verdad que lo llevaste a un zoológico? Porque tengo ganas de darle un abrazo y luego evitar que se coma al gato.
Me cuenta la pequeña todavía adentrada en el trance producido por el sueño, se ha levantado muy temprano para ir a la escuela y dejado a mitad la fantasía mental que andaba viviendo.
Me ha pasado exactamente lo mismo infinidad de veces y conozco la amargura que uno siente.
¿Lo llevaste al veterinario o vinieron a recogerlo de la jungla? Pregunta con ternura mientras desayuna.
Preciosa, tuviste un sueño. No hay ningún leoncito en tu habitación, fue una fantasía de tu mente mientras soñabas.
¡No es verdad! Yo tenía un león, era pequeño y cariñoso, me lamía el rostro y jugábamos juntos.
Provoca ternura tanta inocencia. Sus ojos de enojo creyendo que vinieron de un centro de animales para llevarlo porque temía que se coma al gato. Su búsqueda por la casa imaginando que se halla escondido. Sus débiles recuerdos acerca de una salida al campo donde corretearon casi a la par.
Incluso, la mención de antagonistas similares a las llenas intentando robarles la comida que acababan de recolectar. Todo era parte de una verdad durante su mañana pero a la vez imaginación completa de una niña que no salía del letargo.
Pa, vamos al zoológico, quiero verlo. Estoy segura que está allí.
Bueno, princesa, mañana vamos si gustas; pero te aseguro que no hay ningún león rondando por la casa. Lo sabría y te lo diría de inmediato.
Bebo mi café mientras le hablo y ella comienza a dudar, pues el cereal con leche ya comienza a darle ánimos y la mente borra los recuerdos del sueño como si fuesen dibujos de una pizarra.
Sonríe de repente, se acaba de dar cuenta que ha soñado y trasladado su pensar a la realidad, quizá, tenga algo de vergüenza y por eso ríe de forma descontrolada, lo que también produce mi risa, entonces le comento una experiencia sobre un juego de fútbol que ocurrió en un sueño y pensé que era cierto.
Sin embargo, lo cierto es que mañana iremos al zoológico y verá a los leones para satisfacer sus ganas de tener uno; pero ese uno será de peluche.
Así lo podrá abrazar.


Fin

jueves, 2 de mayo de 2019

Cosas que pasan en semana santa

- Una tía viene a la casa para desayunar, es el primer día de semana santa y le asombra que le metamos lomo saltado al pan de yema.
Ella le quita las migajas al pan y comenta que ha comprado un pescado bonito para el almuerzo. Mi vieja responde que iremos por una parrilla contundente porque dejamos la dieta para los días de semana.
La señora, nuevamente sorprendida, pregunta, ¿pero, no se supone que en estos días se come pescado?
Yo, en mi completa espontaneidad, pregunto, ¿Por qué?
Me explica un asunto religioso con la misma pasión que mi profesora de teología realiza su clase.
Comprendo su punto de vista aunque esté a años luz de entenderlo. Y esto resulta totalmente natural y sencillo, pues cada quien tiene su forma de ver el mundo, la vida y demás. Sin embargo, aparece una pequeña preciosa, que semidormida desciende por las escaleras pronunciando un ‘buenos días’ acompañado de un ‘quiero mi desayuno’. Esto segundo lo dice con autoridad.
Esperando que salga la siguiente tanda de lomo saltado escucha a mi simpática tía preguntar: Mi amor ¿sabes cómo empezó el universo y nacieron los planetas?
La tierna muñequita me mira y responde bien a su criterio: Todo empezó con el Big Bang. Después nacieron los planetas.
Todos nos mantenemos serios. Enseguida, mi tía añade: ¿Sabías que Dios nos creó del barro?
Circe se asombra haciendo un gesto muy elocuente para de inmediato contestar: Nosotros evolucionamos del Australopitecos, quien fue el primer supuesto humano, después le siguieron el Homo Erectus, el hombre de Cromañón y finalmente quienes somos, un tanto más evolucionados que el Homo Sapiens. Y según recuerdo, todo comenzó en África.
Voltea a mirarme y dice con total ironía: Tía, eso es de escuela. Aunque yo lo aprendí con mi papi. Siempre vemos documentales y leemos libros de historia.
Todos se tapan la risa con la palma de la mano. Mi tía, quien también sonríe, pregunta de nuevo: Entonces, ¿Dios no hizo los planetas?
En ese momento llega el plato de lomo saltado dispuesto a ser devorado; pero antes, la bella Circe responde: No. Es más, puede que ni siquiera exista. Los planetas fueron creador por la gran explosión. Primero fueron entes hirviendo a miles de millones de grados y luego fueron apagándose hasta volverse tierra sólida. De ahí la vida comenzó a nacer en el mar.
Le serví un pan bien relleno de carne de la buena y tras darle la primera mordida dijo para júbilo de todos: Mi papi siempre dice que creer en Dios es fácil, solo debes de cerrar los ojos; pero averiguar, curiosear, investigar y comprobar es difícil y a la vez divertido, por eso me gusta la ciencia. Y ya me compraron un telescopio en lugar de un bautizo donde los invitados van solo a comer y festejar.
La tía se quedó sin argumentos, atinó a beber su café y sonreír.
Mientras la pequeña desayunaba, quise acotar: Bueno, todos tenemos diferentes creencias, hay que saber respetarlas.
Y para culminar, alguien por ahí comentó: Parece que tenemos a la futura guía de la expedición a Europa.
Mi tía, todavía más asombra quiso saber la razón del comentario; entonces, la princesa, dio la estocada final: Europa es un satélite de Júpiter y según muestran las pruebas es muy similar a la Tierra. Tal vez en algunos años podamos poblarla.
Casi lloro de orgullo.

Fin

miércoles, 1 de mayo de 2019

Deja el ayer para amar hoy

- Hay gente que tras terminar una relación se involucra en otro ambiente amoroso con suma frescura ignorando que aquello arremete contra la integridad de su alma porque no se llegan a sentir completos y esto ocasiona una abertura en el corazón de la otra parte, quien, con cierta ingenuidad y a la vez inocencia, abre las puertas de su vida a quien sale de otra casa con heridas o experiencia, dejando algo en el camino o sabiendo que en cualquier momento volverá a mirar atrás y traerá problemas no solo emocionales, sino también sociales y esto conlleva a un tremendo desgaste físico y mental que ambos suelen vivir y después, de aceptar lo real, se abren en otras fronteras o arriesgan a morir hundidos en un mar de emociones tóxicas por no saldar el ayer. 
Por eso, culmina tu romance y tómate un tiempo para sanar heridas, saldar dilemas anteriores, reunir lo mejor del pasado y asimilarlo como experiencia para poder avanzar sin equipaje. Nadie quiere una pareja con una mochila oculta en la espalda o terceros que aparecen de repente para arruinar una velada. Queremos seres libres en alma y corazón, vida y sin pasado, que hayan aprendido lo necesario y estén dispuestos a enfrentar un nuevo desafío amoroso.
Nadie rige el número de amores en la vida, solo saber tener la madurez emocional para encontrar el punto, no exacto, sí justo, de querer iniciar algo.
Así nadie sale dañado y todos afrontan nuevos destinos al mismo ritmo.
Hay que saber lo que uno siente, quiere y adonde va, hay que respetar el recuerdo, darle un luto, recuperar la buena energía, amasar los recuerdos y usarlos para bien y avanzar con ganas de empezar otra vez como si fuera la primera vez que amas.



Fin.

Nadie duerme de noche

- Me detengo en el umbral de la puerta contemplando su silueta oculta levemente por una blanca manta. Duerme de lado tras haberme esperado para la cena y no haber podido llegar a tiempo por las circunstancias de un trabajo de oficina.
Dejo el ramo de rosas y los chocolates a un lado para asomarme a su piel a paso sigiloso tras haberme quitado los zapatos en un santiamén.
A hurtadillas me adentro sobre la cama, ella sigue dormida como si estuviera atrapada en un sueño fantástico y yo deslizo la manta para apreciar sus hombros.
La observo desnuda tras haber quitado el bendito artefacto que impedía el pasaje el cielo, pero sus ojos todavía se mantienen cerrados como si el sueño fuese mejor que el ahora.
No lo permito, pienso con una sonrisa.
Desajusto la corbata y la tiro a un lado. Abro la camisa con suavidad y me deslizo para quedarme a su lado, justo detrás, a la altura de sus hombros caben mis labios y nuestras caderas convergen ligeramente.
Alicia, ¿Qué sueñas, preciosa? Susurro.
Alicia, mi amor, he llegado con deseos de ti.
Agita los hombros con suavidad como si tuviera una tormenta en el sueño.
Acaricio sus pieles con la yema de los dedos mientras contemplo su rostro tallado por dioses artesanos.
Le planto un beso en el hombro y dejo que continúe saboreando su piel al punto de hacerla estremecer. Deslizo la mano que impacta con su ano y un anhelo por morderlo atraviesa mi mente.
Beso el centro de los hombros a la altura de la nuca con suavidad y ternura, con ganas de no despertarla pero a la vez hacerla entrar en el trance que me fascina.
Los besos caen hasta la cintura y vuelven a subir con la misma lentitud.
Abro los ojos de repente, gira el cuerpo y sonríe. Una mirada evidencia nuestro deseo y los besos en los labios atraviesan cualquier frontera.
La cama se vuelve como una duna de desierto mientras nuestros cuerpos se mueven de un lado hacia otro al tiempo que los besos aumentan la intensidad y voy saboreando su cuello y ella sintiendo como esa faz de placer emerge desde su interior hasta soltar un gemido que se confunde con mi respiración.
Beso el cuello mientras intenta buscar con la mano el miembro como obelisco
y tras sujetarlo intensifico el beso para descender hacia sus senos, los cuales dibujo a punta de besos haciendo que explote en placer con gemidos que aumentan los decibeles.
Deja de tocarme porque sabe que me estoy concentrando en ella. Abre las manos y deja que siga el camino hacia el tesoro. Quiero besar cada parte de su ser como todas las noches y algunas mañanas.
Me detengo un instante para contemplar el santo grial de su anatomía perfecta y coge mi cabeza desesperada porque plasme unos besos en ese lugar.
Gustoso, pienso con una sonrisa.
Muerdo el muslo con delicadeza y mi lengua recorre cada fibra de ese íntimo y divino sitio. Los besos van a caber con suavidad y la lengua transcurre por cada rincón con paciencia y dulzura.
Saboreo, disfruto y hasta siento que devoro cada parte de su vagina haciendo que estalle en efervescencia cuando el punto se encuentra con el labio y los placeres explotan con márgenes insospechados. Entonces vuelve a colocar su mano en la nuca y yo me quedo dibujando su vagina con los besos que nunca terminan.
Resuelvo, tiempo después, besar sus muslos, inclinar el cuerpo un rato, ponerme de rodillas ante su repentina aparición como felina y ver como abre enorme la boca tragándose mi hombría en un santiamén.
Decido tirarme a la cama, ella toma el control, sujeta el mando, me tiene a su disposición. Y yo coloco las manos detrás de la cabeza para cerrar los ojos y dedicarme a sentir.
Oh, sí, Alicia, me fascina, digo con una voz que derrama placer en cada pronunciación y me inclino un momento para hacerle del cabello una cola, es que mi fetiche es el cabello y cogerlo me encanta.
Oh, sí, Alicia, me encanta, repito y ya lo sabe, conoce mis puntos débiles y ya se adentra en la boca cada uno de los gemelos. Me gusta y lo sabe.
De repente, sin avisar, por deseo propio y mandado de su cuerpo, me monta con una sonrisa llena de lujuria y los cabellos desparramados en sus pieles.
Sentimos el placer completo de nuestros cuerpos fusionados y se mueve al tiempo que sujeto sus caderas y sus movimientos se hacen lentos y bruscos, inadvertidos, insospechados, deliciosos y elocuentes.
Toco y beso sus senos, los atrapo con las manos, la noto derramar lujuria en sus ojos, gemir como música y agarrarse los cabellos de forma muy sensual.
Sale, se echa sobre la cama, me pongo en frente, coloco sus piernas sobre mis hombros tatuados y perforo su intimidad con completo desespero haciendo que nuevamente explotamos en placer y delirios que rompen los esquemas y me muevo como una fiera salvaje mientras la escucho gritar y gemir y repetir mi nombre junto a los adjetivos que le insisto repita.
¡Dime que soy tu hombre!
¡Dime que soy tu rey!
¡Dime que soy tu amo!
Lo dice tras cada gemido, tras cada brote de placer, tras cada nalgada.
¡Eres mi amo!
Oh, eres mi rey.
Elevo su trasero con las manos para que se introduzca a mayor profundidad y resuelve gemir como nunca antes para que aumente la velocidad y el ritmo cardíaco se junta con sus gemidos y los míos también sueltan muchos decibeles que forman un placer completo y compartido.
Un susurro cambia la posición.
Nos paramos de la cama, salimos de ese lugar, la inclino para que se apoye al filo de la cama y me coloco detrás inclinando su cuerpo tras darle una nalgada.
Ahora tu rey tiene el mando, digo.
Ensarto el miembro y penetro con feroz rapidez, mantengo un ritmo armónico y veloz, ella siente como profundiza en su interior, le gusta esta posición, sujeto sus cabellos y luego sus senos para estar más cerca y al tiempo que hago me avalancho con mayor rapidez a un ritmo desenfrenado y sin pausa sabiendo que en cualquier momento uno de los podrá sentir el éxtasis en su totalidad. Y así lo siente. Suelta un gemido prolongado, mi nombre junto al sonido y su corazón palpita veloz, se detiene un poco, agacha cansada y extasiada y recuesta sobre la cama.
Para mí no ha terminado.
Saco un juego de esposas y le amarro a las muñecas. Vendo sus ojos con la corbata y me coloco de lado. Disfruto hacerlo de costado.
Saboreo su ano y la penetro por ese orificio haciendo que duela y disfrute a la vez porque el único lugar donde duele y se disfruta es en la cama.
Tras ello, penetro en su vagina teniéndola de la misma forma, ella sujeta con las esposas sin moverse y yo aprovechando la situación por completo.
Elevo una de sus piernas para mayor ubicación y me adentro otra vez hasta sentir que viene.
En ese instante salgo, me levanto, pido que abra la boca y salpico.
Final feliz. Primer round completado.
Descansa un momento, Alicia. Al rato continuamos.
Le saco las esposas y la venda de los ojos, ella se levanta de la cama con una sonrisa y se dirige al baño mostrando una silueta perfecta con gotas de placer emergiendo de sus pieles.
¿Vienes? Pregunta con una mirada tenaz.
Por supuesto, cariño, le digo y de un brinco me acerco.
Tal vez las burbujas y el agua nos enciendan con facilidad, pienso.
Y ella se encuentra recostada sobre el vidrio y yo detrás insaciable teniendo ambos el agua y la música como fondo.
Fin