Mi nuevo libro

Mi nuevo libro
Puedes pedirlo al WhatsApp +51 987774365

martes, 13 de noviembre de 2018

Lados confusos

- Afilas la lengua para atacar con verborragia improductiva mencionando sucesos de antaño que marcaron el rumbo de una historia íntima que a veces no se cuenta. Pero ¡Te conté en confianza absoluta! Y como algunos humanos usan la debilidad en contra, hieres con recuerdos que arden y abren las puertas de un Tártaro en el alma donde yacen amontonados esos instantes de dolor que nuevamente resuenan en la mente para ajustar al corazón.
Pienso, tras vivir de vuelta los momentos que encarcelé para olvidar y avanzar, en eso que una vez me hizo cambiar el concepto de muchos parámetros de la vida y que en adelante he dejado de lado. Soy alguien diferente por aquello que viví, un ser mutado y con caparazón poderoso para no ser vencido de nuevo Había confiado en tu silencio, propuesto darle imagen a mis sueños; pero no sabes que es de cobardes atacar con los secretos mostrados.
Estoy echado sobre la cama meditando sobre esos tiempos de desazón y penumbra, todo duele; aunque no tanto como antes. Se machaca el alma cuando la mente se traslada a un nosocomio, yo me adentro a plenitud derribando sujetos de blanco y me acerco al cuarto para confiscar una realidad. Ella tirada y con aguijones por todos lados, se ve diferente, no hay nadie a su lado, entra un señor de blanco, da las indicaciones y la tragedia en palabras. Desde allí no he sabido cómo manejar la situación porque el tiempo lo ofrecí para su mejora mental y física. Yo seguí perdido, divagando entre una realidad alterna cuando quise ocultarme en la literatura y nos fuimos alejando. Naturalmente, cuando caminos separados, el dolor personal emergió, esas ilusiones desechas se trasladaron a las letras y las palabras transformaron mi vida haciendo que un camino novedoso y lleno de brillo apareciera. Así fue como se creó una tangente, un espacio-tiempo diferente, un lugar donde nada de eso ocurrió.
En soledad me volví en el personaje que debí ser, hice un mundo aparte de la vida real, recorrí un camino imaginario y lo envolví con el tangible para ir construyendo un puente que los una. Y lo hice.
Dos caminos se fusionaron para dar paso a una nueva etapa en mi día a día. Ahora las ilusiones y los sueños rotos se reconstruyeron y parte de la ficción se hizo mi realidad. ¿Quién podría saber la verdad? Si soy de un ambiente virtual.
Instauré mi reinado a su lado. Puede que haya enloquecido por la obsesión que tuve, por ese afán exquisito y soñador de querer lograr lo que anhelé y junto a las nociones terribles por ver como se fue apagando mi deseo. Me fui volviendo un sujeto de dos mundos hasta que al fin pude fusionarlos en la mente y a veces, tantas, de hecho, en una realidad propia; entonces, me di cuenta que era lo único que podría darme paz.
Ahora éramos los dos.
Creí que la vida abriría paso a mis sensaciones optimistas y realistas de materializar mis anhelos más profundos y celosos; pero la injusticia de los dioses y los tapujos de mis acompañantes hundieron los decibeles de los sueños. ¡Me señalaron! ¡Me culparon! Ultrajaron mis secretos y los lanzaron al rostro como vomito de demonio y sentí coraje, tuve rabia, quise ser vil y transformarme en un villano; pero también entendí que puede ser verdad, que todo, quizá, sea constituido por mí, por ese armazón personal, por la dualidad de mis sentidos o únicamente por la naturaleza de las entrañas.
No obstante, no hay rencor. Yo tengo mi planetario imaginario y confundo a todos juntando la realidad con la ficción. A veces también me traslado por el puente y me confundo como todos. Ya no estoy seguro si quiero tener una vida detrás de la puerta o una escribiendo y dando vida a otros universos.
¿Sabes la diferencia? En uno soy feliz, en el otro, tal vez sea el causante.
Prefiero estar en paz, por mis secretos.

Fin.

domingo, 4 de noviembre de 2018

El plan

- Este es el plan: Vuelvo al 2009, la recupero y la traigo a esta época.
Le invento cualquier excusa o le digo la verdad. Podría decirle: Oye, en unos meses voy a joderla toda y voy a malograr todo esto que tenemos. Me va a decir: ¡Estás loco! Eso no va a suceder. Yo confío en ti. Yo le diré: Sí y extraño eso; pero voy a hacer un idiota y me vas a odiar. Vayamos a mi presente, allí soy diferente. Va a decirme: ¿Diferente? ¿Cómo? ¿Te van a crecer las orejas? Voy a sonreír y decir: No; pero me veré mejor físicamente; aunque no sea el punto. Escucha, confía en mí, vamos a otra época. Allí podremos ser felices. Dirá: No, quiero quedarme aquí, si vas a arruinarlo y estamos destinados a desaparecer, pues, que suceda. No me estás entendiendo, preciosa. Por eso vengo del futuro, no es que desee evitarlo, solo quiero tenerte allá. Lógicamente va a decir: Entonces, evita lo que sucederá. Yo diré: No puedes cambiarlo. Solo puedo volver contigo. Muy testaruda; pero hábil va a decir: No. Estoy bien aquí. Diablos, cariño. Vámonos, voy a insistir. Como te digo, si la vas a malograr por completo, quiero saberlo, de repente no eras para mí. Ok, ok, nos calmamos. Mejor te dejo aquí y regreso adonde no estás. Ella me detendrá y preguntará: ¿Por qué tantos te amo si al final me pierdes? Porque fui un reverendo imbécil y por eso vuelto… Aunque sea un sueño.
Lo lamento tanto, perdí la cabeza, le digo abriendo los ojos y mirando el techo de un cuarto de hotel.
¿De qué hablas, cariño?
¡Ariadna! ¡Viniste conmigo!
Ella sonríe.
No quiero saber que iba a suceder. Solo quiero que en está actualidad no ocurra.
¡No sucederá!
Te amo.

Fin

sábado, 3 de noviembre de 2018

Locuras y delirios

- La locura y el desenfreno de mi vida siempre tuvieron un cierre. 
He puesto punto final a todos los capítulos amorosos de mi existencia. 
No hay puertas abiertas para amores del pasado.
Nos divertimos, quisimos, amamos y gozamos del tiempo; pero acordamos dejarlo allí, a veces con partes desiguales y pocas veces con ganas de seguir dando. Acabó. Todo quedó atrás.
Mi contacto con el ayer es saludo y despedida, nunca rencor, siempre buenos deseos.
Yo avanzo, nunca anclo.
No hay nadie que venga a decir que fui un malnacido, porque anduve dando lo poco mejor de mí en pro de las resoluciones amorosas o amicales y por ende, estuve y estoy tranquilo.
Nunca dejé algo a medias. He amado hasta quedarme sin amor y estuve a tu lado millones de veces, incluso, cuando ya no debí estar. 
Y si luego ya no estuve es porque es así, tengo límites que a veces no parecen existir; pero están.
Nada me ata al ayer, no hay amores a medias, ni ex novias obsesionadas, si hubo alguna acosadora, arreglamos problemas y nos estrechamos las manos, mi vida actual es como un mar en calma, lejos están las tempestades de mi locura adolescente y los sucesos de antaño, gloriosos y locuaces que hoy son parte de un recuerdo literario. 
Mi vida de hoy es tan pasiva y dócil que disfruto como estar regado en una hamaca en un playa del norte y tomando una bebida helada.
No tengo una esposa desquiciada que anda chupando mi sueldo, ni una novia cuyo embarazo irresponsable me hizo partícipe de un asunto que no quise. Toda mi vida he sido un adicto a las relaciones sexuales; pero de igual modo, tengo un altísimo nivel de responsabilidad sin dañar a nadie. Y si tengo bebe, es porque lo quise y con quien quise, no porque fui un loquillo negligente. Lo deseamos y estupendo.
Si de algo puedo presumir, es que he tomado decisiones pensadas, las canalizo aunque no parezca, las tengo en mente a pesar de estar en la cima de la montaña rusa y parecer fresco como lechuga. 
¿Te digo algo? Yo siempre pienso a futuro a pesar de vivir el hoy con delirio y frenesí.
Tuve amores, muchos, de hecho; pero ninguno afecta mi vida actual, lo dimos todo y nos divertimos como nunca. Allí quedaron, en el pasado, nadie me busca, yo no busco a nadie, no le debo una disculpa a nadie, ni espero un perdón, tampoco un reencuentro y mucho menos conciliaciones, ya las tuve todas y han quedado pactos acordados sobre no ataque ni defensa. Todo mi ayer amoroso es como inexistente, puedo ver a mis ex novias en la calle y saludarnos como dos conocidos, nunca se darían cuenta que fuimos algo.
Ando realizando mis sueños, los disfruto y los alcanzo; vivo tranquilo y en paz con lo que amo, no le hago daño a nadie, adoro a ayudar y querer a los animales, trato de ser honesto y sincero, no espero que me ayuden alguna vez, solo que sean amables conmigo y trato de ser gracioso y adoro a la gente con humor; me gusta compartir momentos de ron y gozar de las reuniones amicales, estoy donde quiero estar y donde me quieren, mejor; nunca voy donde no estoy invitado y me gusta compartir con gente que quiero. En sí, trato de vivir en armonía.
Tengo mi mundo literario y un planeta privado, mi vida de escritor es para todos y mi vida en casa solo para mi alrededor, estoy aquí para sumar, para ser feliz, para emocionar y compartir obras y relatos que salgan de mi cabeza y alma, para hacer reír algunas veces, ser amable y por supuesto, gozar de lo mejor de la vida.
Eso es algo de mí. Saludos.


Fin

viernes, 2 de noviembre de 2018

Cosas de supermercado

- Soy de las personas que nunca guardan rencor; mi resentimiento dura una noche, luego ocurren dos cosas: Me vale madre o lo olvido. Ambas son positivas porque no afectan mi vida diaria y con la persona en cuestión, mucho menos, porque enseguida puedo saludar y entablar una plática; pero ya no confiar (obviamente). Tan solo ser cordial. Premisa leve para un relato corto.
Estaba en el supermercado comprando fruta para mi ensalada y mi zumo de todas las mañanas cuando en la cola me encontré con una ex novia, con quien, salí cinco o seis meses, no recuerdo con exactitud el tiempo porque ese último tramo fue ciertamente angustiante. Ella era muy celosa y controladora, yo adoro mi libertad para escribir mis ficciones y salir con mis tigres a beber ron. Hay mujeres preciosas en todos lados; pero no intento ligar a alguien porque no soy de esos tipos que andan obsesionados con la conquista, quienes no van a fiestas si no hay alguien para ellos. Qué aburrido, yo prefiero pasarla bien y hacer amistades. Además, con novia, tengo sexo todos los días. No encuentro la necesidad de intentar algo con otra persona.
Lejos de eso, en la cola la vi, se hallaba diferente, de repente por el trajín de la fiesta de Halloween, yo estuve en casa durante la noche, debía de editar porque tengo inglés en las mañanas, universidad en la tarde – noche y un trabajo de redactor bien remunerado que no puedo dejar. De lo contrario, ¿de dónde salen los rones? Y los artículos fetichistas, las esposas, alguna que cosita rara y los libros a leer.
De vuelta al contexto, ella estaba cerca, a su lado se encontraba una pequeña, era su sobrina, con quien mantuve un cariño aparte debido a que adoro a los niños (no a lo Michael Jackson) sino a lo buena onda, tengo una bebe y me envuelvo todo el tiempo en situaciones increíbles.
Me vio, le regalé una sonrisa, de esas amables y corteses, ella no me saludó. Me pareció extraño, muy raro, por cierto; enseguida, entendí que seguramente no se habría percatado del todo de mi presencia.
No le di mucha importancia, seguí en la cola hasta llegar al final y al pagar mis productos, la muchachita se acordó de mí y fue a saludarme de forma muy efusiva. Claro que nos abrazamos y todo ello, la pequeña es increíble, de hecho, un encanto total.
En ese momento vi a un amigo, un tipo con quien compartí un curso hace años y fue allí donde también conocí a esta chica, mi ex novia, para hacer fácil la trama: los tres estudiamos juntos, éramos amigos, luego ella y yo salimos e igual seguimos siendo compañeros hasta que terminé con la fémina y nos separamos todos; aunque con el tipo mantuve contacto y asistimos a algunas fiestas como esos conocidos que te invitan a sus reuniones o tú a ellos, etc. Yo tengo un montón de conocidos que me quieren llevar a muchos lados.
Fui a saludarlo, tiempo que no lo veía, le di un apretón de manos y hasta un abrazo. El tipo se hallaba perdido, como nublado y luego inquieto, preocupado y hasta tenso. Pensé que las cuentas del banco lo tendrían así, lo último que supe es que hizo una mala jugada y tuvo una deuda inmensa; pero todo sobre dinero tiene arreglo, es lo que siempre pienso.
Ella estaba detrás, el tipo adelante, yo saludándolo y la niña, inocente en su totalidad, vino a saludar al tipo, también le dio un abrazo como si fueran amigos de toda la vida y pensé que algo pasaba y recién me andaba dando cuenta; pero lejos de resultar bobo o absurdo, me pareció genial y hasta bonito, porque ganarse el cariño de niños es algo esplendido. Entonces, entendí la situación y como soy alguien fresco y nunca me callo, le dije: Oye brother, ¿hace cuánto que sales con ella? El tipo se quedó helado. Insistí: Me gusta, se nota que hacen una linda pareja. Te felicito y ya deja de actuar como idiota, ¿crees que me voy a molestar? Han pasado cinco años, no hay problema. La gente rehace su vida.
Recién volvió a la normalidad, sonrió y le hizo un ademán a la muchacha para que se acercara; entonces como dos tontos me contaron todo lo sucedido los últimos años, como se relacionaron y todo ese asunto romántico misma película de San Valentín.
Cuando se fueron acordamos en juntarnos otra vez. Ellos no se dan cuenta que yo soy alguien con mente abierta y vivo sin rencores o enojos si me cuentan la verdad.
Al final, sin querer, tuve una divertida mañana.


Fin

miércoles, 17 de octubre de 2018

Una mañana contigo

- Despierto a alrededor de las ocho de la mañana, según el celular a mi lado. Salto de la cama y voy directo a la cocina a preparar el café, ando despeinado y sin camiseta, me gusta dormir en bóxer y poco a poco ando sintiendo el calor de la supuesta primavera. Ya de vuelta a la habitación con taza llena de café, prendo la computadora, reproduzco música al tiempo que adorno la cama, coloco un short y una camiseta y me acerco al cuarto de la pequeña para despertarla. Ella ya se encuentra despierta cuando la sorprendo, se limpia los ojos y luego abre los brazos junto a un largo bostezo, le digo la hora, se asombra por lo tarde que es y empieza a hacer sus quehaceres con rapidez. La veo con una sonrisa y luego, por maldad amorosa, le digo: Oye amor, es sábado. No vas a la escuela.
Muestra una sonrisa muy tierna, reímos enseguida y le digo que me siga para tomar desayuno juntos. Nos acomodamos en la mesa, ella bebe cereal con leche o yogurt, de acuerdo a lo que quiera, yo le sigo dando al café y a unos panes recién salidos del horno. Conversamos sobre la película de ayer, se llama Intensamente y casi me da un ataque feeling cuando ese gordito desapareció, ella lloró, todo ese sentir precioso lo sacó de su madre y también de mi vieja, ambas ven películas románticas o dramáticas y se echan a llorar. Yo evito mirarlas cuando ocurre, es que soy de los que sufren ataques de risa en momentos en los que no debería.
Lejos de eso, comentamos a cabalidad sobre los comportamientos de la niña, es una de mis maneras de enseñarle y mostrarle las actitudes negativas y positivas, porque ese asunto de hablar y hablar es cosa del pasado.
Yo prefiero que ella asimile con situaciones visuales y luego le hablo influenciando su sistema.
Aparte de ello, en respuesta a mi broma, me dice: Pa’, tú te pareces a DinDon (creo que se llama así)
¡Rayos! Pienso y luego comienzo a reír. Ella también lo hace y acota: Aunque él es muy gordito.
Volvemos a reír.
Al rato llega mi vieja, toca la puerta de la casa, entra con muchas bolsas de supermercado y afirma: Hoy nadie come en la calle, hoy yo cocino.
Ella y yo nos miramos y aplaudimos.
Es así como suele pasar mi mañana de los sábados.
Una divertida manera de ser feliz.



Fin


lunes, 15 de octubre de 2018

Dormida a mi lado

- Me gusta dormir contigo, lejos de todo lo que hagamos sobre la cama expresando lo que sentimos con caricias y besos, adoro abrir los ojos y verte a mi lado de madrugada o al amanecer porque me entrega la seguridad de que eres real. 
No he soñado, no estoy alucinando, tampoco escribiendo y creando a tu persona. Yo me levanto, te miro, contemplo tu nariz curiosa, tus ojos cerrados, los labios como pato y los cabellos regados y digo, es hermosa y acoto, y real.
Y entonces todo llega a tener sentido.
Llegaste y todo se adorna de destellos bonitos.
Claro que esto no lo digo mientras duermes a mi lado, no lo hago porque prefiero creer que estoy en un sueño y asombrarme cuando despierto y te veo hecha realidad. Como te vi en el sueño.
Se me hace romántico.

domingo, 14 de octubre de 2018

Suele pasar (eso creo)

- No trato de parecer interesante, a veces tampoco ando coqueteando y mucho menos con intenciones misteriosas, a veces únicamente soy alguien espontáneo.
Hoy estaba sentado en un ambiente abierto y leyendo ‘Aura’ de Carlos Fuentes cuando de pronto me sorprendió una muchacha evidentemente bastante menor que yo, ella quiso saber la ubicación de un lugar dentro de la universidad y le dije que quedaba por tal sitio; sin embargo, tras agradecer y sonreír, resolvió sentarse a mi lado. Es curioso, yo no me había dado cuenta, porque después de responder amigablemente seguí con el texto porque estaba pegado a la obra como suele pasar con los grandes libros. Me percaté de su presencia cuando quiso saber lo que andaba leyendo, en ese entonces, todavía no estaba en la pausa para el café o los segundos de reflexión para asimilar el capítulo, suspirar o pensar en hechos paralelos, ese breve tiempo en el que un lector se pone a pensar sobre lo que lee mirando el techo, el cielo o la nada. Ella arremetió poco antes de ese lapso y la vi con rostro de seriedad como quien se hace la pregunta, ¿Qué pasa? Me vio y tímidamente añadió: Disculpa, ¿Qué libro lees? Claro que se lo dije; pero no tan gentilmente como hubiera sido en otra oportunidad. Sin embargo, ya estaba lejos de tener contacto con lo reflexivo, así, cuando volvió a preguntar por el autor, empezamos a conversar fluidamente, ya que sentí que deseaba hacerlo, tal vez, porque soy intuitivo y asimilé sus palabras respondiendo de forma más argumentativa, así, la muchacha de la mochila oscura con logos curiosos, se sentía en confianza y hablaba de sus libros actuales en la mesa de noche y demás, yo le seguía la cuerda asintiendo con la cabeza y cuando sentí que había llegado el momento de irme para tomar mi café de la mañana y luego entrar a clase, me dijo: Vamos juntos, tomemos un café. Me gusta que hablemos, ¿a ti, no? Hasta ese punto me pareció gracioso el leve atrevimiento, quería pensar que podríamos ser buenos amigos o camaradas de lecturas; pero en la cafetería -sí, fuimos por ese café- yo me quité la casaca de cuero y dejé ver algunos tatuajes, quiso saber sobre los mismos, hablé poco sobre ellos porque los únicos momentos en los que hablo de mí es después de hacer el amor (y eso no iba a suceder). Más tarde empezó a querer saber más y más y yo que andaba con un tiempito le fui contando algunas cosas entre reales e imaginarias, siempre es bueno lanzar un poco de fantasía para vacilar a la gente. Ella reía, le pareció gracioso algo que dije, a veces hablo cosas divertidas y luego sentí que en su mirada se hallaba algo diferente y sonreía de una manera coqueta y entonces me di cuenta que quería, a como dé lugar, rozar mi mano con la suya, se me hizo gracioso y divertido porque era una muchachita de metro cincuenta con cabello sujeto a una liga rosa y una mochila con figuras, primeriza en la universidad y todo eso intentando ligarse a un tipo que fácil puede ser maestro el siguiente año y yo que andaba de buen humor, le dije que me debía ir; pero podríamos hablar en cualquier otro momento.
Salí de mi clase y la vi afuera (claro, de casualidad, sí, claro) y me acompaño al paradero, esperé que se fuera y empecé a reír por lo vivido. 
Bueno, es ligeramente cómico y simpático lo que a veces llega a ocurrir; sin embargo, es bacán conocer a gente que le guste leer. 
Todavía no sabe que escribo, espero no ocurra algo catastrófico cuando lo sepa.


Fin