Mi nuevo libro

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jueves, 25 de enero de 2018

Hace ocho años (me imagino)

- Hace unos años atrás, me despertaba para ver una serie cómica bebiendo café cargado para matar el sueño provocado por la amanecida intentando rellanar los espacios en blanco de un libro que no llegaba a tener fin.
Entraba al Messenger rato después, ella estaba conectada en estado No Disponible con un Subnick que decía ‘Trabajando – solo tú puedes escribirme’ haciendo que me sienta importante; pero resolvía escribirle después de revisar mis correos, responder testimoniales de Hi5 y charlar con alguna que otra persona en línea. Nunca me ha gustado molestar, soy parte de ese grupo de novios que adora respetar los llamados espacios.
Cuando le escribía, decía: ¿Por qué tardaste tanto, si estabas en línea?
Era como si a pesar de estar laburando, andar ocupada y lidiando con sus temas profesionales, esperaba que su novio, el intento de escritor, le enviara un mensaje.
Tras un intercambio de vivencias sobre lo que fueron nuestras respectivas mañanas, acordábamos en vernos por la tarde – noche, en un Ovalo a unos veinte minutos de casa, cerca a donde trabajaba, para pasear un rato, ir a tomar helados (cosa que nunca hacíamos porque nos sentábamos en un parque detrás de Plaza Vea y charlábamos durante horas) y así poder disfrutar de un, según decía, tiempo de calidad.
Aprendí esa frase por ella. A que hay minutos que simbolizan eternidad, a que no necesitas establecer una rutina diaria para disfrutar de un buen tiempo.
Claro que a mí me gustaba mover la cama y estar encerrado en una habitación de hotel durante todo el santo día, libre de mi escritorio, de las llamadas de mis amigos llamados demonios y de alguna que otra situación que andaba lidiando y me atormentaba, no eran tiempos buenos para mi mente; pero excelentes para el corazón.
Aquellas veces las reservábamos para el fin de semana, mientras tanto, los lunes iba a recogerla con mi suéter con un enorme tres en el medio, bermuda y zapatillas chatas, a mis veinte y tantos y maquinando todo lo que puedo escribir después del encuentro.
Ella me veía llegar, se encontraba en tacones, traje de oficina y una cartera de acuerdo al atuendo, era una vestimenta excitante, recuerdo que deseaba volver a su oficina y besarle hasta el alma, a veces lo hacíamos, otras veces estaba exhausta y decía que esperemos hasta el fin de semana. Yo entendía, aunque mi amiguito, a veces no; pero no manda sobre mí.
En la actualidad ese parque ya no existe y he llegado a creer que esa persona jamás existió; pero luego la veo en línea en las redes sociales y digo, ¿realmente es ella? ¿Cómo es que el tiempo cambia, verdad? Es así, Barreto, pienso. La vida y la gente mutan, pero hay historias que quedan por siempre. Por eso las escribes.
No hay mucho que acotar, mi inminente deseo por escribir y ganas de desarrollar el kamasutra el resto del tiempo hicieron que poco tuviéramos en común. Es curioso, la pasaba bien en esos parques aledaños y en un tiempo tranquilo para el corazón, sin tempestades ni mutaciones extrañas, solo era una rutina sana, a la que nunca pude adherirme porque era un hombre de historias, yo buscaba acontecimientos emocionantes, no estaba preparado como hoy, para la tranquilidad. En ese entonces adoraba tener un sinfín de historias.

Fin

viernes, 12 de enero de 2018

Amor verdadero

- El amor verdadero no solo es aquel que se demuestra con flores y abrazos, ni cuando las miradas se juntan y el abrazo lo sella. Es más allá del contacto físico, es aquel que se encuentra tenaz cuando el camino se encuentra sinuoso, es quien logra converger a la pareja para que afiancen su sentir, es quien impide la ruptura y procura la charla, es lo que maneja los hilos de ambos corazones para que no dejen de estar juntos, es la noción y el creer que podrán estar juntos por siempre y trabajar en ese bello sendero, que logra muchas veces ser complejo; pero que ese amor verdadero pulcra para bien.
El amor verdadero no aparece repentinamente, nace y crece por obra y gracia de los enamorados que se juntan para construir lo mejor de ambos que incluye defectos y virtudes y sacan a relucir con poderío y firmeza, con confianza y solvencia, ese amor intenso y pasional que llevan dentro entre sí. El amor verdadero lo puede absolutamente todo y es lo que llevamos aquí dentro, en el corazón que late por ti y el tuyo que lo hace por mí.





Fin

jueves, 11 de enero de 2018

Dicen

- Dicen que no hablo de mis dramas, pues pienso que las tragedias de un hombre no deben ser compartidas, más sí, sus glorias.
Yo no soy aquel que ha venido a salvarte, preciosa; pero soy quien ha llegado a hacerte entender el camino. 
Te lo voy a enseñar; pero dependerá de ti si querrás caminar siempre a mi lado. Descuida, preciosa, si en algún momento me alejo es posible que sean dos factores, ya no sienta que sea mi camino o haz decidido andar sola y te felicito, pues ya debes conocer el sendero.
De estar juntos lo viviremos con frenesí, pasión y honestidad, de estar unidos saltaremos obstáculos y venceremos rivales.
Yo estoy aquí para ser de ti; pero no creas entrar en lo profundo de mi alma, pues no voy a mostrar más de lo que debas saber.
Es posible que haya sido herido en combate o tal vez, algunas heridas todavía sigan sangrando; pero mi armadura nunca lo cubre todo y mi sonrisa, jamás careta, demuestra lo que yo quiero para mi vida. Entonces, te contagias de esta risa y me sujetas de la mano, te enamoras del hombre que soy ahora y te olvidas de quien fui; porque de mi pasado solo te voy a enseñar mis victorias y lo aprendido en señal de experiencia.
Vamos preciosa, ven y vayamos juntos por este camino llamado vida.




Fin

sábado, 6 de enero de 2018

Señales en mi vida

- Yo nunca he creído en deidades ni divinidades, tampoco en milagros y mucho menos en el destino. Una vez Borges dijo que un buen escritor debe ser un buen teólogo y por eso he estudiado mucho sobre religiones y demás.
Apartando todo ello, últimamente estoy creyendo en todo, pues, creo en las señales que estoy visualizando en distintos sectores de mi habitación, mi trabajo y mi realidad diaria, señales que me indican que algo grandioso está por venir -no puedo hablar de esto, tampoco mencionarlo; pero puedo trabajarlo metafóricamente- bajo ese concepto diré que esas señales me trasladan a un suceso imaginario tan bello que ni siquiera un artista renacentista podría plasmar en su arte, ando terriblemente feliz por aquello y me siento volando como Aladino. Además, todos requerimos de un amigo, alguien que no puedes ves y sigue allí, como quien sujeta y argumenta que todo irá bien, esa frase que tanto adoro ‘todo irá bien’. Entre ese juego de señales y amigos poderosos voy saliendo de un incestuoso incendio y junto a ti, preciosa, salimos de esta para no volver. Y ese grupo de gente, aquellos que dictan así: Ella, el amigo ausente y presente, las señales, el camino, quien viene y yo, andamos desarrollando una realidad descomunal, algo que jamás pensé vivir y que gozo a cabalidad y que a veces no logro escribir porque, ¿Por qué? Porque no soy capaz de escribir lo que quiero disfrutar en su totalidad. Entonces, ¿Qué hago ahora? Intento captar el momento de esas señales que estoy viendo como ovnis en el espacio que se agrupan entre si, como estrellas del universo que forman constelaciones y esas señales me muestran o nos muestran esa frase bendita que tanto amo, ‘todo irá bien’. Y ella me sonríe cuando se lo digo y cuando ella sonríe, señores y señoras, cuando ella sonríe, el mundo también lo hace y una luz en su interior también.
Y mi amigo ausente y presente, teje una red para cubrirnos del infierno que ya pasamos y que andamos lejos de ello, porque conocimos a alguien que pudo ayudarnos y ahora la luz en su alma cobra el sentido de un nombre que me hice cuando desconocía todo ello y en una completa paradoja, jamás entendí la razón de ese nombre hasta hoy.
Aquí nombro al destino, el destino ha hecho que alguna vez me tatuara ese nombre en la piel como una señal íntima, algo netamente propio y que por fin cobra el completo sentido, en esta realidad que hoy vivo con euforia a tu lado, preciosa.
Dime, preciosa, ¿siempre lo supiste verdad? Todo el tiempo, tal vez en tu interior, en tu consiente, en tu alma y en tu sentido más profundo, que alguna vez hallarías el modo de tenerme en tus manos y esa luz en tu interior interferiría de forma esplendida en mi vida.
Destino, jamás creí en ti, eras como un camino lleno de espinas y nublado, nunca creí que pudiera haber un camino como tal para mí, como si todos los caminos recorridos fuesen simplemente correctos, pues, acertados y bienaventurados; pero todos, absolutamente todos, me condujeron al destino, a ese último sendero, el fin del camino, donde convergen todos los caminos y senderos de mi vida, donde la luz verdadera se halla y no la que se fue apagando y dejando todo atrás puedo entender sus últimas palabras, ya alejadas de mi memoria pero que hoy recuerdo, ‘yo no puedo ser tu final’ y nunca lo entendí hasta hoy, que te encuentro preciosa y noto en ti esa frase alegórica de un difunto maestro ancestral que me enseñó a dominar el poder del alma; eres tú, mi final.
Y pensar que decir final es una palabra extraña e irónicamente abierta, ¿Por qué? Porque esto recién empieza, debido a que la luz despierta e ilumina como trillones de soles y mi vida da el vuelco fantástico, sideral y extraordinario como el que tanto he soñado.
He aquí, tú y yo, ella y yo, ella y tú, tú, yo y ella, lo mejor que podemos ser, es decir; nosotros y toda esa banda de compañeros y socios que hacen posible un verdadero milagro.
Entonces, esos alguna vez que alguna vez soñamos en otras vidas, hoy son realidad.

Fin

viernes, 5 de enero de 2018

Sorteo el 07 (como ya saben)

- ANUNCIO SOBRE EL SORTEO:
Debido a la cantidad de gente que se ha inscrito, a que los adoro con todo el corazón, han creado grupos de WhatsApp y hacen memes y todos me encantan y me divierten como quieren y aprecian, voy a sortear DOS LIBROS y mi amigo y tatuador Alexander Kadu entregará un tattoo de 5 x 5 a quienes vivan en Lima.
Todo esto se va a llevar a cabo el DOMINGO 07 DE ENERO 
A PARTIR DE LAS 3pm (HORA PERUANA).
Eso sí, deben estar en línea a la hora del sorteo.
Voy a sortear de la siguiente manera:
-Primer ganador Tattoo (solo para Lima)
- Segundo ganador (ya todos) se lleva el libro.
- Tercer ganador (ya todos) se lleva el siguiente libro.
El paquete es el siguiente: Libro firmado y dedicado, algunas fotografías del autor (no raras), unas notitas escribas a mano con palabras sobre ti, mis tarjetas personales y un recuerdo de Lima, Perú.
¡Los espero a todos y muchas gracias!

miércoles, 3 de enero de 2018

Caminos

- Caminos con tinieblas que esconden senderos de luz o senderos que siempre fueron luz y parecen tinieblas.
Siempre pensé que cuando un ser amado estaría atravesando por una situación complicada uno intuiría -o sentiría algo en el corazón- que lo llevase a evitar la tragedia.
Yo plantaba jazmines en nuestro jardín para que pudiera verlos al volver.
Cada hombre es dueño de sus tragedias, las mismas que no van a caer nunca en la literatura que escribo. Si nunca hablo de mis miedos no es porque no los tenga, tampoco porque intente reprimirlos, es solo que prefiero pensar que no están.
Nunca nadie llegó tan lejos como para contarle el lado oscuro de mi alma, como para abrir mi corazón por completo y mostrarle algunas heridas que siguen insanas.
No intento llenar de misterios; pero tengo barreras naturales cuando alguien intenta conocerme, cuando me involucro tanto en relaciones como amistades nunca los hago pasar a la última puerta y la gran mayoría de veces ni siquiera se percatan que existe.
Mi sonrisa no es una careta, no te equivoques; es el reflejo de mi vida actual, de lo que he logrado con esfuerzo y dedicación, del trabajo y la pasión que le doy; pero a veces, los domingos por la noche, cuando la madrugada se halla en su esplendor algunos demonios deciden salir y cobran vida ante mí.
¿Cómo te pienso decir que todo irá bien si ya conozco lo que se avecina? Este es el mismo camino que viví, ya lo he recorrido en la realidad y en mis pesadillas, ya he despertado de madrugada con sudor en la frente y agitación. Ya he andado por estas mismas espinas, conozco los escalones, se que lo que ocurrirá a la siguiente esquina y también lo que dirán. Ya no se qué rostro poner, ya no tengo ganas de volver a sentir lo que sentí, ya no tengo fuerzas para sonreír e intentar que ese maremoto no me aniquile una vez más.
Ando débil aunque mi coraza diga lo contrario; aunque mis palabras te alimenten de poder esta alma se encuentra herida con nocivos momentos que olvido y recuerdo, que esta circunstancia actual me devuelve. Ya no quiero repetir esos hechos; pero este camino que ando es el mismo.
Reconozco las espinas, su trecho deshecho y sus matorrales destruidos, ya sé por dónde voy, ya lo he vivido y no solo una vez.
Ojala pudiera borrar esos recuerdos de mi cabeza pero vuelven en pesadillas, acontecimientos que intento suprimir y los guardo en el tártaro de mi alma; pero esos domingos de resaca aparecen. Por eso evito alcoholizarme, para no recaer en el abismo con los demonios, cuando el licor revive lo tormentoso pero en el momento te olvida de todo.
Soy un mortal, mis sentimientos intentan ser los mejores; pero hay momentos que viví que ya no recuerdo ni quiero retornar. Y de vuelta me veo en el mismo camino, andando de nuevo por aquí, ya te reconozco sendero del infierno, ya te he caminado en mis pesadillas más veces que en la realidad y ya no tengo fuerzas para llegar al final.
Si decido quedarme en el medio que nadie me juzgue,
si quiero acostarme y que las venenosas vertebras de las sigilosas plantas me asesinan, pienso que estaría bien.
Si no hay fin, sería mejor. Si el fin nunca es el fin, voy a entender; pero, de cualquier modo o situación, quiero morir aquí.
Y me detengo en medio del tormento, moribundo y sin equipaje, sin poderes y sin noción del futuro.
Entonces, una luz.
¿Luz en el infierno?
¿Luz en mis pesadillas?
Alguien me carga.
Y el camino parece desenterrar un sendero brillante.
El brillo ilumina mi andar y el final es el final.
Realmente nunca estuve solo, solo me olvidaron por un momento.
Lo he logrado, todo salió como una vez me susurró antes de caer rendido, ‘todo irá bien’, lo dijo recordándome las palabras que le dije. Es una cadena de emociones intensas, de repente todos los repiten, ‘todo irá bien’ y en sí, es la formula correcta, todo estuvo bien. Yo se lo dije al inicio: Cariño, todo irá bien, porque alguien me lo hizo saber cuando lo pensé perder todo.
Ya no hay pesadillas.
Ya no hay sueños rotos.
Tal vez, un pasado; pero un mejor presente.
Ya soy feliz y mi sonrisa lo muestra.
Y no es una careta, es una sonrisa de amor verdadero.

Fin

Tadeo

- Me considero agnóstico; aunque respeto todas las creencias de la gente, incluso, conozco personas cuya religión es la teoría del antiguo astronauta. 
Lejos de todo ello, caminaba de regreso a casa tras haber descendido del bus, eran alrededor de las once de la mañana, yo estaba borracho y lucia lentes oscuros para disimular, no quería que ningún conocido me viera; pero m encontré con mi ex y su flaco, de hecho, no es flaco, es gordísimo, pero uso dicho adjetivo como sinónimo de novio. Los saludé porque soy educado y también porque estaba ebrio y también porque quería darle un buen apretón al hermano de Papa Noel y lucir mi nuevo look ante ella que me conoció con el cabello corto y delgado. Lejos de todo ese asunto, regresaba a mi casa, ya por la acera de la calle donde vivo, cuando de repente una señora de avanza edad se me acercó como salida de un portal inter dimensional. En mi cabeza yacían temas muy delicados de los que nunca hablo, pensaba en ellos a flor de piel, maquinando esos tiempos que alguna vez decidí suprimir, son como heridas que nunca sana a pesar del tiempo y la madurez, los momentos y la edad, a pesar de todo. Ya intentando cambiar de pensamiento para no sentirme jodido vi a esta señora, quien de inmediato me dijo: Toma, es San Judas Tadeo, zaguán de las causas perdidas. Lo necesitas.
Lo recibí porque soy educado y puede que esto suene descabellado; pero la señora ya no estaba al acto siguiente. De repente mi borrachera extrema hizo que todo lo alucinara; no obstante, lejos de todo lo que pueda pensar o decir o escribir o meditar, me sentí en paz a los minutos siguientes y esa imagen que me dio desapareció de mi mano como si se hubiera adherido a mi piel.
Es curioso, confieso que me han ocurrido acciones extraordinarias o fantasiosas; pero nunca algo similar.
Solo quería compartirlo como un texto. Ya saben, al final todo se vuelve literatura.



Fin