Mi nuevo libro

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jueves, 4 de julio de 2019

Por el juego


- En casa estamos locos por el triunfo peruano y el pase a la final, de hecho, la última vez que vi a mi país en el partido decisivo de una competición fue en 1975, efectivamente, allí salimos campeones. Después hemos tenido una gama de desastres hasta el mundial pasado al que asistimos pero no pude viajar a Rusia porque la pequeña, quien ahora se encuentra grande ha sacado los gustos caros de su madre y abuela.
Lejos de ese asunto particular, gracioso y familiar, ayer fue espléndido, sencillamente genial, digo e insisto, una noche perfecta -aunque no pueda salir a beber y volverme loco como en mis tiempos de adolescente- sin embargo, la celebración se lleva al borde reflejada en la sonrisa que mantengo durante todo el día.
Esto me conduce a la anécdota del partido, la princesa andaba viendo la sirenita, la del color de piel que le gusta, no tengo argumentos ni razones para reclamar por un cambio de aspecto físico, simplemente, noto a la princesa pegada a la tele con el dibujo y me resulta sano. En tanto, yo andaba preparando la cena y unos tragos caseros para el deleite de los pocos invitados en casa: un primo, mi editor, un amigo y un tipo pesimista a quien tuvimos que mandar a comprar hielo y no abrirle la puerta, es broma. Ojalá hubiera sido cierto.
Volviendo al asunto, la tele en mi sala se había arruinado por la lluvia o un mal cableado, el asunto es, que según dijeron los tipos del cable, la conexión andaba mal, esto me condujo a la opción de ver el juego en el otro televisor, en el cual, la princesa de la casa andaba viendo sus dibujos por Youtube.
Difícilmente se le convence de cambiar, es demasiado testaruda, me recuerda a una persona, alguien a quien puedes decirle muchos argumentos lógicos y sensatos e igual va a pensar lo mismo y no aceptar lo que dices.
Ella no quería cambiar, decía, bien inteligente y astuta: En comerciales cambio.
Todos la miramos como bobos sabiendo que en Youtube eso no ocurre.
Era cuestión de terminar de ver los ciento cincuenta videos de la sirenita para que pudiéramos ver el juego.
Entonces se me ocurrió la brillante idea de llamar a su abuela y decirle: Ven, coge mi tarjeta, llévala al cine y a comer y la traes en un par de horas.
Lo gracioso es que fue la primera vez que me las ingenio para ‘liberarme’ de ese dulce ser que no quería dejar su capítulo para que los tigres futboleros contemplen el juego.
Se me hizo altamente chistoso y lo mejor vino después, obviamente, con el triunfo peruano.

Pd.- Ya llegaron los tipos del cable.



Fin

viernes, 28 de junio de 2019

Visita al banco

- Ir al banco es una experiencia mixta. A veces puede ser tediosa y otras veces satisfactoria.
Mucho depende de la bendita cola, pues por las tardas anda repleto aunque temprano, cuando generalmente me gusta hacer las cosas, encuentro poca gente; también depende de lo que hagas, por ejemplo, ir a depositar cheques es excitante, no tanto como un orgasmo pero sí se llega a sentir rico como aumenta esa desquiciada cuenta de ahorros con dinero que no tienes ni puta idea de en qué gastar y un día te vas a morir y otros huevones lo cogerán y tirarán como si fuesen chocolates con maní.
Hoy fui al banco, me recibió una guapísima muchacha de falda y medias largas, quien sonriendo quiso asesorarme. En su cédula junto a su nombre decía 'practicante' (estaba ingles pero no quiero usar anglosajones en mi relato). Mirando su carné colgante le dije: Fabi, quiero pagar mi maldita tarjeta (eso fue mental). Quiero hacer un, ¿cómo dicen? Ah cierto. 'Quiero hacer un abono a mi tarjeta'. Sonrió y con un ademán indicó que la siguiera.
Cualquier pervertido le miraría las piernas, yo sacaba mi billetera Renzo Costa repleta de billetes de lujo. Es joda, los saqué de mi media. También es broma, porque le vi las piernas. Nada, no me creas, hay cámaras en todos lados. Únicamente me dediqué a coincidir con sus pasos como militar. Recto y paso rápido.
Me indicó un sitio, allí esperaba un parroquiano con más gel que cabello, quien sonriendo de forma forzada, me dijo: Buen día, joven, ¿cómo le puedo ayudar?Ya me ayudaste diciéndome joven, hace rato un par de niñas me dijeron: Señor, ¿me puede firmar mi ejemplar de su libro? Ayer por la noche, mi vieja comentó: Te da un resfriado y al toque me llamas, pareces un abuelito. La vez pasada una ex novia me dijo: Oye, ¿vamos a una maratón? Le dije que estaba con flojera. Me llamó anciano. Y para redondear esa faena de apelativos referentes a mi longeva edad, una abuelita, a quien ayudaba a cruzar la pista, me dijo: Gracias, seguro que dentro de poco también te van a ayudar a ti.
Quiero hacer un pago a mi san putisíma tarjeta de jodido crédito. Claro que lo dije sin groserías. ¡Las groserías se usan únicamente para los partidos de fútbol!
Por ejemplo: Cueva y la conch… ¿Por qué te fallaste ese maldito penal? Pero, ya pasó más de un año.
Igual me sigue jodiendo y la put…
Él tipo me vio medio sospechoso, habrá pensado que tengo un arma detrás, creí; pero ante mi asombro mencionó: ¿Usted es escritor, verdad? Mi novia es fan de sus historias.
(La risa que se meterá cuando lea esto en mi Blog).
Aproveché para dar mi cherry: Sí, mi libro estará en la feria. Espero que puedan ir y adquirir sus ejemplares. Uno para ti y otro para ella y si pueden uno para la suegra.
El tipo soltó una risa.
Excelente, dijo con el pulgar elevado.
Todo estaba lindo, la experiencia resultaba fenomenal hasta que tuve que sacar el dinero.
Lágrimas de cristal cayeron de mis ojos. Fue como si el gran Thanos hubiera hecho un chasquido en mi billetera. Sentí que una mariposa saldría, como si un mago haría desaparecer mi saldo.
Al momento de pagar y ver el voucher en el cual salía escrito el calendario divisé con una sonrisa: 4/6 lo que hacía referencia a que restan tan solo 2 malditas, putas, desgraciadas y lindísimas cuotas para terminar de pagar ese grotesco, alucinante, increíble, irresponsable y muy hermoso ‘Tour a Atenas’ (incluyendo algunas islas) a realizarse dentro de algunos meses. Fue un viaje que adquirí en un momento de locura, cuando tuve ganas de zafar de mi confort y envolverme en una situación locuaz que compré para dentro de una cierta cantidad de meses, lo que me daría tiempo para recuperar mis ingresos.
Saliendo del banco, tranquilo y feliz, con lo justo y necesario para un pack de Tambo y el pasaje en tren, recordé a mi contador: Oye, ¿ese viaje es necesario? A mi madre: No gastes en huevadas. A mi ex: A mí no me llevaste ni a Chincha. A mi socio: Y dijiste que no tenías dinero para invertir.
A la bailarina: ¿Hoy no habrá show privado? A mi amigo en la casa de apuestas: Ya no te veo por estos lares. A mi hermano: ¿Y ahora quien me presta para salir con mi novia de turno? A mi cita de la otra vez: Dividiste la cuenta. No soy machista, cariño.
A mi tía Conchita: Me negaste 800 soles para arreglar mi cabello, mal sobrino. A mi abogado: Te quise dar asesoría para un futuro divorcio a precio de colegas y no quisiste. (Ese cretino, ni siquiera estoy casado y ya piensa que me voy a divorciar). Al tipo que limpia el auto en el grifo: Esas lunas piden a gritos un poco de agua. Al chico de la tienda donde compro los rones: Ya no te veo llevando los Havanna Club.
A mi ex editor: Te dije que quería publicar contigo y no quisiste por falta de dinero. ¡Te fuiste con otros! A mi asesor de imagen: Te iba a cobrar menos por unos retoques a tu look. A mi vecino religioso: Me negaste un par de soles para el padresito de la iglesia. No, a ese lo mando a la mierda con la mirada. A la chica que quiere remodelar mi habitación: Yo te iba a cobrar menos por haber sido compañeros de clase y quisiste mantener tus pósteres.
Al padre de la iglesia que ha fundado una ONG y quería que le diera dinero: Me negaste 100000000000000 soles para comprarme una casa con piscina en Miami.
A todos ellos: ¡Conocer Atenas era mi sueño de toda la vida!
(Dedo del centro elevado).
Dejen que me divierta un rato con el dinero del trabajo.
Ahora seguiré comiendo galletas de agua, tomando café en sobre y no gastando en cenas para que todo siga de acuerdo al plan.
No me digan que soy más duro que poto de muñeca, entiendan que todo está fríamente calculado.
Qué triste es ver mi billetera nula pero mi viaje lo amerita.
Así es la vida.
Y por favor, inviten un poco de café real.

Fin

domingo, 9 de junio de 2019

Croquetas

- Sus zapatillas blancas y de marca con líneas estaban atadas de una forma muy particular, pues sus nudos se anteponían ante sí luciendo un grotesco garabato de nudo por encima de todos.
Al darme cuenta le conté la historia de un nudo, el cual mi personaje histórico favorito rompió con absoluta soberbia y singularidad. Ella se quedó enganchada con la anécdota como si fuese yo quien la habría inventado o vivido.
Enseguida, debido a la circunstancia de andar contando experiencias pasadas o vividas, quiso compartir una muy personal hablando acerca de un perrito llamado Croquetas.
Resulta que Croqui (para los amigos) es un can muy guapo y amigable que saluda desde su reja a todo caminante. Suele mover la cola y lamer algunas manos cuando siente el calor del amor en quien se detiene para hacer reverencia a su belleza física y su encanto particular. Croquetas es un animal salido del paraíso, pues nunca ladra y siempre anda teniendo empatía con todo transeúnte de su pasaje que conecta cuadras enormes de un distrito repleto de parques.
Ella no es la dueña de Croquetas, yo nunca conocí a Croqui, pero su forma de contarla hizo que fuera real, como si en alguna parte del mundo existiera un can llamado de ese modo y saludara a cualquier personaje que se le acercara como si la bondad fuese su segundo nombre.
Pensé, en ese momento, que esta muchacha de cabellos rizados y rubios, adicta a las donas y el café por las mañanas, debería de tener una mascota y llamarla de tal modo para hacerle una especie de homenaje a su personaje canino ficticio; sin embargo, respondió que en su departamento no cabían los animales de tal gigantesco tamaño, pues nuestro amigo Croquetas era en si un Pastor alemán de alta gama y exuberante cuerpo. Entonces, creí que sería sugerente preguntar: ¿Qué harías si tuvieras una mascota? Enseguida fue hablando de sucesos supuestos acerca de Croqui y al tiempo que argumentaba yo iba pensando en una línea paralela acerca de una vivencia personal la cual, particularmente, también se prestaba para la suposición. Por ende, mientras ella hablaba en cuestiones imaginarias, yo pensaba de la misma manera pero con algo enteramente privado y sumamente sentimental que nunca he hablado en carne propia pero cuento en textos como si estuviera rodeado de metáforas. Pues, Croquetas se volvió una artimaña para ocultar algunas emociones íntimas.
Fiel a una constante de hablar sobre lo que siento con ejemplos o analogías, quise usar a Croqui para compartir mi pensar privado con el único propósito de contar y librarme del sentir.
Dije entonces: En una línea paralela, Croquetas fue mi perro, estuvimos juntos, la pasamos bonito viéndolo crecer, compartiendo momentos juntos, dejándolo en su casa y viendo como saluda a la gente durante la tarde lamiendo muchas manos o rostros y moviendo la cola al verme llegar; pero en dicho universo alterno, Croquis era humano, pues una mujer que me espera en casa, tal cual esposa o novia, de alguna manera u otra, teniendo una belleza única y esperanza de vivir por siempre, ¿estupendo, no? Ella entendiendo claramente los conceptos analógicos, añadió: Croqui siendo mujer sería yo, bella e inteligente y te daría la patita a cada llegada. Reímos enseguida sabiendo la conexión que hubo, esa mirada persuasiva que proyecta seguramente un futuro beso.
Se dio, obvio; aunque sea el punto álgido o final de la historia, pues lo que trato de enfatizar fue el uso de analogías para explicar algo. A veces me gusta hablar así.


Fin 

viernes, 31 de mayo de 2019

Momentos bonitos y locos

- Una anécdota de antaño contada con un poco de humor empieza de esta manera: El día comienza con la llamada de mi ex novia a las seis de la mañana. Soñoliento veo el celular y me pregunto si todavía estoy en un sueño, contesto con voz tibia y escucho su argumento: No olvides que hoy tenemos cita con la maestra, nos espera a las diez y media en su despacho. Quiere hablar con nosotros sobre el comportamiento de la niña. No vayas a llegar tarde, por favor.
Lo primero que se me ocurre preguntar es, ¿Por qué tienes tantas energías desde muy temprano? Ella responde con autoridad: Porque no me amanezco escribiendo, no bebo ron desenfrenadamente los fines de semana, no ando de cama en cama luciendo los tatuajes y sigo las recomendaciones de mi nutricionista.
Espero un tiempo corto de silencio para contestar: ¿Y con eso no se te quita lo loca?
Ya no puedo seguir durmiendo, la risa y los textos en mente me mantienen despierto. Resuelvo dejar las ricas mantas de la cama y acercarme al ordenador para abrir el archivo en Word y comenzar a escribir sin interrupciones como si estuviera conectado a la computadora y las ideas en la mente se plasmaran tal cual en las hojas. Muchos lo llaman inspiración.
Otra llamada me asalta al terminar un capítulo. Número desconocido, leo en la pantalla; sin embargo, pienso que podría ser mi abogado que suele cambiar de celular como de calzoncillo. Contesto y se trata de un tipo con voz elocuente y veloz que me habla acerca de adquirir un auto. No soy fan de los carros, prefiero el transporte público, así puedo viajar y leer, pensar y leer; entonces se lo hago entender. Pero el sujeto con voz de pito insiste e insiste en querer darme un bono. ‘Claro, esos bonos que realmente son parte del precio real del auto’. Esto me lo dijo un especialista en Marketing (primo de un primo).
Cuelgo rotundamente porque no aceptaba una despedida. Sigo con el trabajo de autor aprovechando que la casa se encuentra vacía como todas las mañanas desde que vivo solo hasta que de pronto comienza a sonar el timbre. Maldigo el momento en que quise poner un puto timbre. Salgo por la ventana y veo a dos parroquianos vestidos como para ir a un matrimonio y con grandes anteojos sosteniendo unas enormes biblias. ¡Maldita boa! Digo como lo hace mi prima de la selva (Bueno no es mi prima pero le gusta que le diga así, creo que tiene un fetiche con los incestos). No juzgo a nadie, también estoy loco.
¡El único Dios en quien creo es en Huiracocha! Les digo desde la ventana; pero el dúo de sujetos resulta ser de oídos sordos y sonrisa eterna. Juro que no iba a bajar hasta que vi a la tercera persona escondida detrás del árbol.
Una señorita guapetona con falda a los tobillos y lentes de maestra.
Me pareció atractiva, pensé en lo pervertido que puedo llegar a ser para únicamente bajar a recibirlos porque me atrajo la chica. Lo hice.
Me estuvo hablando cosas surrealistas y yo enfocaba mi mirada en la fémina, no quería que los sujetos me hablen. La parte graciosa ocurrió cuando le pedí el WhatsApp para que me enviara en PDF el resumen de los argumentos que me acaba de explicar. Ya luego con la excusa de pecador hago mi parte.
Al rato, volvió a llamar mi ex novia preguntando si ya estaba listo. Tuve la dicha de haber terminado el capítulo, entregado mi vida a un nuevo Dios y recién instalado en casa la exquisita agua tibia.
Claro que no iba a decirle que todavía no había elegido la ropa que usaría; pero se me hizo gracioso comentarle lo siguiente: Flaca, estoy desnudo, así como me tenías todo el tiempo atado a tu cama. Me visto y salgo para allá.
Ella, que se alucina una chica seria y recta, tuvo un instante de distracción y junto a su curiosidad quiso saber: A ver, pasa la prueba.
Solté una risotada y colgué.
Somos así, nos gusta jugarnos bromas, hablarnos con confianza, ser un par de compañeros un poco extravagantes y demás.
Cerré el archivo y arribé hacia la escuela.
Fiel a un estilo que detesto, llegué diez minutos tarde.
La maestra, ella, la niña y un auxiliar, me esperaban.
Saludé a los muchachos con gestos y a la pequeña con un besote y un abrazo diciéndole muchas palabras bonitas y recibiendo las mismas.
Bueno, ya que estamos aquí todos reunidos, quiero decirles el motivo por el cual los he citado, dijo la maestra con soléenme seriedad.
Pensé: ¿Y ahora que travesura ha hecho, mi pequeña? Seguramente ha insultado con adjetivos sacados de diccionario a un compañero. Hecho preguntas como, ¿Por qué Dios si es tan bueno y nos ama no ayuda a los niños pobres de África? A la profesora de religión. Contestado con rapidez todas las preguntas de Historia dejando indefensos a los otros alumnos, entre otras calamidades que su inteligencia y perspicacia realizan.
Queremos que su hija sea nuestra representante en el concurso de poesía a nivel nacional, dijo con emoción y sonreí de oreja a oreja llenándome de orgullo.
¡Una genio! ¡Una genio! Dije haciendo una reverencia.
Le di un beso a mi ex novia ante la presencia de la maestra, el auxiliar y la pequeña porque la emoción fue demasiado grande. Claro que luego le dije que se trataba únicamente de la euforia del momento y que esta clase de situaciones precisan de celebración, por eso, fuimos a cenar durante la noche, ya sin maestra ni auxiliar, solo nosotros tres hablando de todo un poco como una familia poco ortodoxa y muy feliz que se pasa la vida haciendo maravillosos desastres que alimentan una vida pura y sana que nos gusta gozar a pesar de no vivir bajo un mismo techo pero teniendo sentimientos que nos atan todo el tiempo.
Así es la vida.

Fin

sábado, 25 de mayo de 2019

El amor de las mascotas

Jamás entenderemos la capacidad de los animales para expresar amor puro y sincero sin distinción alguna.
Ellos son sencillamente espectaculares en todo el sentido de la palabra, pues demuestran cariño en formas muy amorosas y elocuentes con suma facilidad y convicción como si vivieran para dedicarse a amar sin prejuicios ni tanta cuestión que nunca podrán absorber.
Yo caminaba por la calle tras la lluvia de otoño teniendo a mi mascota con botas y andar glamuroso esquivando los charcos de agua y sintiéndose en completo relajo porque adora las caminatas a media tarde, cuando de pronto, en frente y comprando chirimoyas que ahora están de moda, se encontraba una ex novia de antaño con quien estuve relacionado durante un tiempo determinado pero tuvimos un colapso amoroso por culpa de situaciones que uno prefiere mantener en cuarto paredes pero siempre se terminan divulgando y como teléfono malogrado logran crearse varios contextos diferentes, en tanto y para resumir, a la semana de terminar ya andaba con otro sujeto.
Siempre he dicho que soy incapaz de odiar, puedo tener dotes de ira o coraje, hilvanar alguna que otra palabra en cólera pero luego se me va, desaparece a velocidad, se evapora en un santiamén y vuelvo a sonreír y reír; aunque esto no quita que tenga cierto resentimiento, es decir; no vuelva a hablarte de forma dulce o cándida, tan solo decida guardar distancia. Creo que les pasa a muchos.
Volviendo al contexto, la vi junto a su novio, un tipo parecido a E. Honda, llevaba una papada a lo Papa Johns, unas piernas tan gruesas en las que podrían caber dos de mis pantalones en cada pierna, una panza tan enorme en la que con total comodidad podría colocar su botella de cerveza para poder ver la tele sin mesa de centro y aunque llevaba cabello ondulado se podía observar piel en la parte posterior de la cabeza, todos estos detalles que un observador como yo puede delimitar con tan solo mirar llegan a ser totalmente abstractos y completamente ignorados por su novia, en este caso, mi ex, quien luce distinta, quizá porque es domingo por la tarde y ha tenido una buena juerga resolviendo salir al mercado a comprar algo de fruta para detener la resaca.
Yo desearía estar haciendo lo mismo pero he estado tomando medicamento y no he podido salir a divertirme como los viejos tiempos.
Mi mascota y yo caminamos inevitablemente hacia ellos deseando que no volteemos para no tener que lidiar con el saludo fingido y saturado de su parte y elocuente y fresco de la mía. O tal vez ni siquiera lo hagamos y nos ignoremos por completo como lo niño engreído que a veces suelen ser muchas personas cuando se encuentran con algún ex. Sin embargo, no me considero tanto así, pues me gusta mantener la cordialidad a pesar de todo; sin embargo, la conozco o al menos eso creo o imagino, por eso existe la posibilidad que obvie o que se sorprende exageradamente y salude hipócritamente y yo tan solo quiera reír.
¿Ves como somos los humanos? Pensamos y pensamos muchos supuestos, imaginamos tantas posibles tangentes para algo tan bobo y de repente absurdo y hasta totalmente estúpido como lo es un simple encuentro con alguien que estuvo en tu cama, pasó noches en vela a tu lado y caminaron de la mano por varios sitios como si nada importara.
Y ahora como protocolos sociales instaurados de forma intrínseca o exagerada de generación en generación por amigos o familiares debemos no saludar, odiar e ignorar a un ex novio.
Imaginamos su modo de pensar, operamos lo que pueda ocurrir si hacemos esto o el otro y olvidamos por completo que alguna vez, alguna maldita vez, fuimos algo especial y eso merece un mínimo respeto.
No obstante, se me ocurre pasar de frente obviando todo; ella, me parece, piensa lo mismo y estamos a la par.
Cuando estaba a punto de evitarla y ella lista para seguir dando la espalda, no me di cuenta que mi mascota, una dulzura y ternura con letras mayúsculas, movió la cola sin ni siquiera mirar, se dio cuenta por el olor, uno que no olvidan, ellos nunca lo hacen a pesar de todo y entonces se escapó de mis manos para acercarse, lamer sus pies y luego subirse a las piernas llegando a los muslos y ella al darse cuenta empezó a sonreír y reír y evocar una especie de ritual precioso que se manifiesta acariciando su mentón y panza con tetillas al tiempo que mueve la cola y suelta sonidos de amor. Tuvieron una conexión preciosa, tuve que acercarme para interrumpir, nos miramos como idiotas, sonreímos y saludamos con frialdad, el tipo andaba serio, confuso, en otro planeta y se le ocurrió estirar la mano en saludo, todo en plan normal, en buena onda y la mascota se llevó todo el premio saludando a ese par de giles, digo, personas.
¿Qué fácil se les hace amar, no? Ellos son geniales.
No les importa absolutamente nada, solo quieren expresar su cariño.
Lo hizo con toda la naturalidad y simpleza del universo, haciendo que hasta el gordito con rostro de pocos amigos sintiera dulzura y se arrodillara destrozando su short para darle un saludo.
Ella se robó el show. Siempre demuestra su amor sin fronteras por quienes formaron parte de su vida, estando un minuto a su lado mostrando buena vibra o estando meses repartiendo el mismo saludo, de cualquiera manera, forma o seas quien sea, si muestras una vibra positiva, ellos te querrán por siempre.
Los animales lo son todo.


Fin

lunes, 20 de mayo de 2019

Previo al día de las madres

- La princesa fue con su madre a San Isidro, Avenida Camino Real, 146, departamento 5 y no sé cómo diablos lo tengo en la memoria. Y si, también recuerdo el mueble guinda que alguna vez compramos juntos.
Pero lejos de andar ahora con la abuela materna y la señorita ex novia de este noble escritor, ayer fuimos de compras a un centro comercial por los regalos a última hora.
A los peruanos nos encanta hacer todo a última hora, por eso los centros comerciales andan repletos, es decir; llenos de una maraña de gente dispuesta a destruir las tarjetas de crédito comprando ofertas que realmente no lo son porque sinceramente solo se vende al precio real, eso me lo dijo un profesor en un curso de Marketing en el que estuve hace años en una escuela llamada Isal donde andan todos los que no tienen ni puta idea que hacer con su vida.
Yo era uno de ellos.
Le di libre albedrio para que eligiera el regalo para su mamá aunque por dentro me preocupaba por el precio. Pues, la bebé ha salido con los gustos caros de su madre y uno como escritor no tiene sueldo de parlamentario aunque algunos autores (a quienes odio, obviamente) ganas miles de millones de dólares en ventas de libros, películas y demás escribiendo, como dijo mi profesor en el taller, muchas cojudeces.
La princesa escogió un perfume de una tal Victoria, el precio supera todas las expectativas, quería que cambie de opinión por un suéter 2 x 1 así hago un jaque mate con la tía; sin embargo, la frase: Pa, tú siempre dices que el aroma define tu actitud, por eso y por el libro que me leíste la otra vez, mi madre merece esta fragancia.
Pagar una cantidad extraordinaria por ese susodicho perfume de Victoria me hizo renegar por dentro y recordar las palabras de mi psicólogo: ‘La apariencia externa no sirve para nada, lo que realmente importa es lo de adentro’. Ese huevo frito no tiene ni puta idea de lo que estoy gastando.
Bueno, como solía decir, mi abogada, ‘a mí me pagas con efectivo a menos que por mi trasero pasen las tarjetas’. Tenía un método poco ortodoxo para cobrar su salario pero solía lucir unos trajes espectaculares, fue con ella por quien descubrí a Giorgio, Tommy, Oscar y Calvin. Era una mujer de alta gama y manejaba un Volvo del año a toda velocidad con las Carrera en los ojos. Estaba más buena que el pan francés por la mañana aunque su único defecto era que nunca tuvo licencia para ejercer.
¿A quién le importaba? Yo nunca le pagué con dinero.
En caja me encontré con un cajero homosexual, el tipo quería saber mi WhatsApp asegurando que enviaría las nuevas promociones. Se alucinaba telefónica móvil. Se lo di y al rato me escribió: ¿Cuándo te veo, guapo? Le di el visto más grande del mundo, ese mismo que le doy a mi anterior editor cada vez que me dice: ‘Este años publicamos, primor. Tengo buenas sedes para tus libros’.
No me gusta trabajar con ese tipo, es más falso que Jim Carrey en ‘Mentiroso, mentiroso’. Pero, ¿Qué puedo hacer? Simplemente dejarlo en dos flechitas azules.
Hablando de eso, me detuve para responder la millonada de mensajes que suelo recibir y por lo cual estoy totalmente agradecido. La gente me adora y eso me llena de felicidad.
Tuve una ex quien era altamente celosa, no quería que nadie me vea y mucho menos se acercara, por eso una vez me dijo: Eres tan mío que solo yo puedo amarrarte a la cama.
Eso, desgraciadamente, me excitaba. Y por eso no la dejaba.
Pero como una vez dijo mi abuelita, quien tiene novecientos hijos: ‘Bra, no toda en esta vida es sexo’.
Seguí sus indicaciones para terminar con ella y me aburrí por completo a mano cambiada durante un miserable mes.
Yo tenía 18 años, estaba en pleno auge sexual, por eso me vi envuelto en un centenar de situaciones que no voy a nombrar pero disfruté en demasía.
La preciosura a mi lado jamás vendrá con algún novio, de lo contrario, lo voy a recibir con mi AK47.
Es broma, tan solo no lo imagino.
Al momento de salir del centro comercial con una millonada de bolsas y nos adentramos en el auto, ella sugirió: Pa, ¿y si vienes con nosotras a cenar?
Fue demasiado dulce que lo dijera, hasta diría que pensé en la posibilidad pero el hecho de sentir que puedo confundirla, pues su madre y yo únicamente tenemos una relación amical, a veces nos queremos ahorcar como Homero y Bart pero luego nos reímos de lo loco que fuimos y somos al punto que nos enviamos mensajes de audio contando experiencias de antaño de esas que uno siempre quiere inmortalizar; no obstante, siento que una festividad como tal es mejor que la pasen entre ellas.
La preciosa entendió con una enorme facilidad y fiel a su estilo de mandona y manipuladora como su padre añadió un comentario: Entonces, ¿nos llevas al cine el otro fin de semana.
Por supuesto, mi niña. A ti, a tu madre, a la abuela, a la tía pero no a su mejor amiga.
Ella no entendió el chiste; pero igual se empezó a reír.
Prendí el motor de mi Jaguar con encendido de voz y arrancamos. Es broma, tuve que darle varias vueltas a la llave de mi Toyota del 2006 (con una sólida y gigantesca cantidad de aventuras detrás) y nos fuimos.
En ese momento, mientras encendía el auto pensé en un idiota vendedor que me llama todos los días diciendo: Señor Barreto, tenemos el auto que usted necesita, solo debe pagar tanto dinero al mes. Y yo siempre respondo: Voy el lunes. Nunca voy. Me da flojera, pues ese asunto de los juguetes nuevos no va conmigo, yo prefiero viajar en tren pero las comodidades de la bebé son necesarias por eso el lunes voy a ir, lo juro.
Debo dejar a la princesa en casa de su madre, el plan es ir, sonreír, saludar, abrazar, volver a sonreír, responder preguntas rapidez y zafar; pero estoy seguro que cuando la vea voy a decir: ¿Todo ese monumento de mujer fue mío alguna vez?
Ella va a sonreír con mis halagos, decir sus chistes de siempre: ‘Te han visto con tal chica’, ‘Ahora, ¿con quién andas?’ y todo ese rollo gracioso de la redes que disfruto publicar porque se me hace totalmente divertido.
Quizá le diga sobre el cine aunque prefiero que la pequeña lo haga y se asombre.
Sin embargo, sucedió un poco diferente: Nos quedamos hablando un rato en la puerta del apartamento y me hizo una pregunta extraña: ¿Ahora de quien vas a hablar en tu nuevo libro?
De ti.
Se quedó muda y aproveché para zafar con elegancia.
Nos amamos muchísimos aunque no lo suficiente pero cito a mi madre para terminar el relato: Lo mejor de su amor es la hermosura que tienen en común.
Vaya, si que tiene razón.

Fin

sábado, 18 de mayo de 2019

Existir

- Lo único que queríamos era coexistir en este presente; pero aquellos girasoles se marchitaron en sus entrañas. 
Le entregaron alas en lugar de vida, se transformaron en letras sus dóciles pasos de porcelana llevándose consigo partes de mi alma. 
Emanciparon mis sueños más sublimes cuando su corazón decidió detenerse. 
Las flores no crecen en otoño y las lágrimas como sal habitan en mi ser.
Hay un vacío en tu templo y muchos sin razón en mi existencia.
Te extraño; aunque no hayamos recorrido el mismo sendero.
Aunque en mis letras yo te reflejo.




Fin