- Algunas personas nunca olvidan aunque parezca que el tiempo lo haya curado todo. Por eso, cumple tus promesas, di perdón cuando tengas que pedirlo, ofrece disculpas, asiste a esa reunión importante para esa persona y ten la convicción suficiente como para que la vida sujete de la mano sus sueños.
No hagas que no olviden lo que nunca fuiste capaz de hacer.
Mi nuevo libro

Puedes pedirlo al WhatsApp +51 987774365
jueves, 10 de diciembre de 2015
domingo, 6 de diciembre de 2015
Nuevo libro
- A veces pienso que un día entré a mi habitación con la idea para el libro y salí diez meses después con el manuscrito en la mano.
sábado, 5 de diciembre de 2015
El relato
- Ella piensa que no lo sé. Actúa con normalidad, su humor ha incrementado los últimos días, la escucho cantar y la veo bailar, se siente, según responde cuando le pregunto por la causa de su euforia, viva. Le sonrío y vuelvo a lo mío, al escritorio en el sótano, a la soledad en frente de la computadora, a trabajar y andar creando historias, a romperme la cabeza pensando en nuevas ideas, a realizar lo que me apasiona; pero lo he dejado de lado este tiempo por la noticia que recibí, fue uno de esos momentos fatales, en los que sientes que todo se derrumba. ¿Sabes que me jode más? Que no se atreve a contármelo. Y pensar que cuando nos casamos, hace cinco años, juramos contarlo todo. No sé que duele más, si sus acciones o su mutismo voluntario.
Es hora de cenar, ha tocado la puerta algunas veces y le dicho, ya voy. Se siente, nuevamente, como dijo, viva. No deja de bailar y cantar, todo el bendito día se la ha pasado igual. Sé que debería ser bonito, ver a tu mujer contenta; pero no lo es. Esto no tiene nada de bonito.
La mesa está hecha un desastre, ¿Vamos a cenar en estas condiciones? No me jodas.
Limpio el mantel y acomodo la mesa antes que traiga la cena, no se da cuenta de lo limpia y ordenada que está ahora porque sigue tarareando la maldita canción.
Cenamos, no hablamos, solo comemos, vemos los celulares y ni siquiera nos miramos. Tararea al tiempo que mueve la cabeza, no quiero decirle que apague la radio por más que lo deseo; pero voy a encararla de una vez, estos días no he podido escribir y tampoco dormir, esa noticia se ha robado mi sueño y mi inspiración.
Oye, ¡Ya lo sé todo! La maldita se hace la estúpida, me ve con rostro de sorpresa y pregunta con hipócrita dulzura, ¿Qué sabes, amor? Me has engañado con el sujeto de tu trabajo, maldita zorra, le digo mientras le muestro las fotos en donde sale besuqueándose con el tipo este.
La coge y se echa a llorar. No le creo absolutamente nada y se lo hago saber. Se acerca y la rechazo. Se ve a su habitación con sollozos y lágrimas y para colmo cierra su puerta, es la cumbre de la sinvergüencería. Ahora debo ser yo quien toque y la busque.
Siempre que la caga se le ocurre hacerse la víctima. Le he perdonado algunas cosas; pero esta estupidez no la voy a pasar.
¿No vas a comer? Gordo, ¿Vas a comer?
Ah, sí, voy a comer.
Tú siempre andas volado.
Oye…
¿Qué sucede?
No, nada, olvídalo.
Hace ademán, tatarea la canción y mueve la cabeza.
¿Cómo pudiste engañarme de esa manera tan vil? Pregunto mientras introduzco los tallarines a la boca. Y encima con el imbécil del trabajo, añado con cólera.
Ella sigue en su onda, se siente fresca, está cantando y moviendo parte del cuerpo.
Al rato recoge su plato y se acerca recoger el mío. ¿No vas a comer, no? Pregunta y sin esperar respuesta, lo coge.
No la soporto, la detesto con todas mis fuerzas. No he podido dormir porque pienso en el, ¿Cómo carajos fui tan imbécil de no darme cuenta que me hacían cachudo? Y encima con el estúpido ese, que vino a mi casa a cenar, que asistió a mis fiestas y que leyó mis novelas. Rata despreciable. ¡Par de sabandijas sinvergüenzas!
Ella se encuentra arrojando los platos al lavadero, en ese momento, sujeto un adorno, regalo de su madre por el primer año de compromiso, me acerco lentamente, todavía sigue cantando y me revienta que lo haga. ¡Hey! Le digo, gira y sus ojos contemplan la sangre caer de su cabeza, le doy una, dos, tres veces, la sujeto de los cabellos y la meto al lavadero donde termino de destrozarle la cabeza al tiempo que le grito un sinfín de groserías.
¿Por qué no sigas cantando? ¿Por qué ya no cantas y te sientas viva, maldita zorra? Empiezo a reír con frenesí, estoy ardiendo en ira y coraje; aunque poco a poco se desvanece, tal cual, su vida.
Enciendo un cigarrillo sentado en el asiento de la sala, tranquilo. Su cabeza sigue en el lavadero, pienso en que debo planificar algo para esconder el cadáver; pero antes debo de fumar unos cigarrillos.
Me gusta que todo sentir desagradable, como ira, coraje y decepción, se hayan ido. Estoy tranquilo y fumo en paz.
¿Qué tal? ¿Te gusta el relato? Le pregunto a mi esposa, quien se encuentra a mi lado, notablemente aterrorizada. Enciendo un cigarrillo y vuelvo a preguntar, ¿Que te pareció?
Se mantiene muda, el sudor le cae por las mejillas, siento que tiembla, por ello, resuelvo preguntar con ternura, ¿No tienes algo que contarme?
Es hora de cenar, ha tocado la puerta algunas veces y le dicho, ya voy. Se siente, nuevamente, como dijo, viva. No deja de bailar y cantar, todo el bendito día se la ha pasado igual. Sé que debería ser bonito, ver a tu mujer contenta; pero no lo es. Esto no tiene nada de bonito.
La mesa está hecha un desastre, ¿Vamos a cenar en estas condiciones? No me jodas.
Limpio el mantel y acomodo la mesa antes que traiga la cena, no se da cuenta de lo limpia y ordenada que está ahora porque sigue tarareando la maldita canción.
Cenamos, no hablamos, solo comemos, vemos los celulares y ni siquiera nos miramos. Tararea al tiempo que mueve la cabeza, no quiero decirle que apague la radio por más que lo deseo; pero voy a encararla de una vez, estos días no he podido escribir y tampoco dormir, esa noticia se ha robado mi sueño y mi inspiración.
Oye, ¡Ya lo sé todo! La maldita se hace la estúpida, me ve con rostro de sorpresa y pregunta con hipócrita dulzura, ¿Qué sabes, amor? Me has engañado con el sujeto de tu trabajo, maldita zorra, le digo mientras le muestro las fotos en donde sale besuqueándose con el tipo este.
La coge y se echa a llorar. No le creo absolutamente nada y se lo hago saber. Se acerca y la rechazo. Se ve a su habitación con sollozos y lágrimas y para colmo cierra su puerta, es la cumbre de la sinvergüencería. Ahora debo ser yo quien toque y la busque.
Siempre que la caga se le ocurre hacerse la víctima. Le he perdonado algunas cosas; pero esta estupidez no la voy a pasar.
¿No vas a comer? Gordo, ¿Vas a comer?
Ah, sí, voy a comer.
Tú siempre andas volado.
Oye…
¿Qué sucede?
No, nada, olvídalo.
Hace ademán, tatarea la canción y mueve la cabeza.
¿Cómo pudiste engañarme de esa manera tan vil? Pregunto mientras introduzco los tallarines a la boca. Y encima con el imbécil del trabajo, añado con cólera.
Ella sigue en su onda, se siente fresca, está cantando y moviendo parte del cuerpo.
Al rato recoge su plato y se acerca recoger el mío. ¿No vas a comer, no? Pregunta y sin esperar respuesta, lo coge.
No la soporto, la detesto con todas mis fuerzas. No he podido dormir porque pienso en el, ¿Cómo carajos fui tan imbécil de no darme cuenta que me hacían cachudo? Y encima con el estúpido ese, que vino a mi casa a cenar, que asistió a mis fiestas y que leyó mis novelas. Rata despreciable. ¡Par de sabandijas sinvergüenzas!
Ella se encuentra arrojando los platos al lavadero, en ese momento, sujeto un adorno, regalo de su madre por el primer año de compromiso, me acerco lentamente, todavía sigue cantando y me revienta que lo haga. ¡Hey! Le digo, gira y sus ojos contemplan la sangre caer de su cabeza, le doy una, dos, tres veces, la sujeto de los cabellos y la meto al lavadero donde termino de destrozarle la cabeza al tiempo que le grito un sinfín de groserías.
¿Por qué no sigas cantando? ¿Por qué ya no cantas y te sientas viva, maldita zorra? Empiezo a reír con frenesí, estoy ardiendo en ira y coraje; aunque poco a poco se desvanece, tal cual, su vida.
Enciendo un cigarrillo sentado en el asiento de la sala, tranquilo. Su cabeza sigue en el lavadero, pienso en que debo planificar algo para esconder el cadáver; pero antes debo de fumar unos cigarrillos.
Me gusta que todo sentir desagradable, como ira, coraje y decepción, se hayan ido. Estoy tranquilo y fumo en paz.
¿Qué tal? ¿Te gusta el relato? Le pregunto a mi esposa, quien se encuentra a mi lado, notablemente aterrorizada. Enciendo un cigarrillo y vuelvo a preguntar, ¿Que te pareció?
Se mantiene muda, el sudor le cae por las mejillas, siento que tiembla, por ello, resuelvo preguntar con ternura, ¿No tienes algo que contarme?
¡El amor no es sacrificio, es convicción!
- A veces uno le entrega la responsabilidad al destino como si este fuese a escribir un final alterno al que andan escribiendo ustedes.
Muchos afirman que la distancia destruye el amor e irónicamente, otro centenar asevera que es la monotonía quien apaga al amor.
Escucho decir, si el destino quiere unirnos, vamos a estar juntos. Leo que afirman, la vida no quiso que sigamos amándonos. La distancia es igual a felices los cuatro, afirman sátiros.
Yo digo que si tienen convicción van a lograr que la realidad sujete de la mano a sus sueños.
No le demos la responsabilidad a alguien más, ¡Es nuestra!, ¡Es suya!, ¡De mí y de ti!, ¡Tuya y de ella! De ustedes depende que el amor por siempre exista.
¡El amor no es sacrificio, es convicción!
Muchos afirman que la distancia destruye el amor e irónicamente, otro centenar asevera que es la monotonía quien apaga al amor.
Escucho decir, si el destino quiere unirnos, vamos a estar juntos. Leo que afirman, la vida no quiso que sigamos amándonos. La distancia es igual a felices los cuatro, afirman sátiros.
Yo digo que si tienen convicción van a lograr que la realidad sujete de la mano a sus sueños.
No le demos la responsabilidad a alguien más, ¡Es nuestra!, ¡Es suya!, ¡De mí y de ti!, ¡Tuya y de ella! De ustedes depende que el amor por siempre exista.
¡El amor no es sacrificio, es convicción!
Frase 39
- He decidido dejarme llevar, le digo. Es demasiado tarde, responde. La veo extrañado, imaginando, quizá, que va a dar por terminada la odisea romántica. Entonces, pregunta, ¿No te has visto al espejo? Sonrío y la oigo decir con un aire soberbio que resulta excitante: Estas completamente enamorado de mí.
jueves, 3 de diciembre de 2015
Videos de la filmadora
- Por petición de mi hermano tuve que sacar de un cajón la colección de DVD que tengo. Generalmente son grabaciones personales; aunque también hay videos de paseos, fiestas y demás. Él quiso verificar si en alguna de esas fiestas salía una chica, con quien actualmente comparte un amorío y en el video tendría seis o siete años menos. Por ello tanta insistencia y curiosidad.
La idea me pareció bastante interesante. O sea, estas con alguien que conociste hace seis o siete años, bailaron juntos -dudo mucho que hayan tomado- y alguien lo filmó todo como parte de un recuerdo de la fiesta.
Ahora deseas volver a ver ese video para reír y decir, mira, nos conocimos hace tiempo y ahora recién estamos saliendo, ¿Curiosamente simpático, no?
Bueno, para no profundizar tanto en el asunto, resulta que empecé a buscar los videos y al encontrarnos, lógicamente, no sabía cuál era el de la fiesta, por ello tuve que darme un tiempo para observar los mismos y así seleccionar el que anda buscando.
Honestamente me sorprendí al ver unos videos antiguos, en donde al lado de los mismos sujetos de siempre disfrutábamos del ron y los cigarrillos, claro está que algunos de esos tipos ya no frecuentan las fiestas, obviamente porque se instalaron como padres de familia o por el simple hecho de andar pisados.
Sentí nostalgia al volver a observar esas grandiosas situaciones en donde lo único que importaba era el hecho de pasarla bien.
Además, me atreví a enviarles un mensaje de saludo a esos muchachos que no frecuentan la bebida. Mágicamente acordamos en retomar nuestro asunto pendiente con el ron.
Vi gran parte de los primeros DVD, los otros los miré tan solo un instante y lo que hacía era avanzar para contemplar los hechos con rapidez. Lo que sucede es que era sábado y el tiempo apremiaba porque en cualquier momento vendrían a buscarme para jugar pelota y yo andaba concentrado en los videos, ya no tanto por el favor a mi hermano, sino porque me pareció muy interesante viajar el pasado.
Tocó ver los videos de mi aventura amorosa en Tacna, una ciudad ubicada a 24 horas de viaje en bus y dos horas en avión.
Claro que en el momento en el que viajé lo hice en bus por el asunto económico; pero poco importaba, andaba enamorado y se hacía grandioso realizar dicha travesía para contemplar por un tiempo limitado a la persona que amaba.
Estos videos los vi en toda su dimensión, no detuve ni aceleré la grabación, quise observarlos (en su gran mayoría) a plenitud, incluso, encendí un cigarrillo para sentirme más cómodo.
Me vi en distintas localidades de la ciudad junto a una chica que no veo hace bastante tiempo, digamos, unos siete u ocho años, con quien compartí alrededor de un año y tanto en dicha majestuosa ciudad. Hicimos un centenar de cosas increíbles, locas y fantásticas, todas inspiradas en el amor que sentíamos.
De hecho, muchas veces me preguntaron, ¿Por qué fuiste tan lejos por una mujer? Y la verdad es que solo tengo una respuesta, estaba enamorado. Y ahora aclaro con honestidad, y no me arrepiento de nada.
Naturalmente, alguna vez todo esos recuerdos se volverán literatura y escribiré todo lo vivido en ese lugar; pero por el momento, mientras veía los videos me daba cuenta de algo muy importante y esencial, es que yo, ya no soy ese tipo que sale en los videos, no por el cambio físico, sino por el sentido de madurez emocional, sentimental y vivencial. Siento que actualmente soy otra persona, claro, tengo mi esencia que es el ser muy romántico; pero pienso que no volvería a ir tan lejos por alguien (hay cosas que solo se hacen una vez) y creo también que es estupendo que me sienta distinto porque el tiempo me ha hecho un sujeto maduro y estable, capacitado para realizar mis proyectos literarios y emprender la labor de escribir por siempre sin temor a sentirme identificado con mis propios textos; es decir, revivir sentimientos fosilizados, porque ahora puedo escribir sobre amores pasados sin ese sentir de creer que todavía pueda existir algo. Solo veo ese pasado como la oportunidad de contar lo que viví.
Además, ya tengo una edad en la que debo enfocarme en prioridades. Sin embargo, no quiere decir que verme allí no me haya hecho sentir cierta nostalgia y a la vez, gracia.
Recordé muchos gratos momentos de mi estadía en Tacna y pensé en la loca posibilidad de volver a visitar la ciudad. Puede que lo haga porque voy a necesitar regresar para observar bien los lugares en donde viví esas situaciones para recrearlos en la obra que alguna vez me anime a escribir.
Acabo de terminar un nuevo libro y quién sabe, tal vez sobre Tacna sea lo siguiente que escriba.
Otros videos que vi también me trasladaron a otros lugares, eran grabaciones próximas que resultaron agradables.
He olvidado mencionar que varios videos contienen encuentros futboleros, son de mis favoritos porque siempre quise filmar los partidos de fútbol a pesar que el tipo que los filmó lo haya hecho de un modo poco ortodoxo.
En esos tiempos no si era mejor o peor jugador que ahora, creo que nunca fui ni peor ni mejor, siempre fui un jugador que le apasiona jugar con sus amigos y divertirse.
Vi unas filmaciones de un viaje junto a mis amigos y nuestras respectivas parejas, fue una travesía fabulosa, definitivamente, de las mejores.
Tuve la suerte de encontrar los videos que solicitó mi hermano y lograr terminar de ver todos hasta que vinieran a buscarme para jugar pelota.
Al final reafirmé la idea que ahora soy otra persona, con la misma esencia; pero muy distinto al de antes. Todo lo hecho anteriormente fue fabuloso; aunque, definitivamente, son etapas por las que uno pasa y siempre es bueno recordarlas.
Dudo mucho que vuelva a revisar esos videos; aunque, quien sabe, de repente más adelante. Pero si de algo estoy seguro es que debo de seguir utilizando la filmadora para continuar inmortalizando momentos.
La idea me pareció bastante interesante. O sea, estas con alguien que conociste hace seis o siete años, bailaron juntos -dudo mucho que hayan tomado- y alguien lo filmó todo como parte de un recuerdo de la fiesta.
Ahora deseas volver a ver ese video para reír y decir, mira, nos conocimos hace tiempo y ahora recién estamos saliendo, ¿Curiosamente simpático, no?
Bueno, para no profundizar tanto en el asunto, resulta que empecé a buscar los videos y al encontrarnos, lógicamente, no sabía cuál era el de la fiesta, por ello tuve que darme un tiempo para observar los mismos y así seleccionar el que anda buscando.
Honestamente me sorprendí al ver unos videos antiguos, en donde al lado de los mismos sujetos de siempre disfrutábamos del ron y los cigarrillos, claro está que algunos de esos tipos ya no frecuentan las fiestas, obviamente porque se instalaron como padres de familia o por el simple hecho de andar pisados.
Sentí nostalgia al volver a observar esas grandiosas situaciones en donde lo único que importaba era el hecho de pasarla bien.
Además, me atreví a enviarles un mensaje de saludo a esos muchachos que no frecuentan la bebida. Mágicamente acordamos en retomar nuestro asunto pendiente con el ron.
Vi gran parte de los primeros DVD, los otros los miré tan solo un instante y lo que hacía era avanzar para contemplar los hechos con rapidez. Lo que sucede es que era sábado y el tiempo apremiaba porque en cualquier momento vendrían a buscarme para jugar pelota y yo andaba concentrado en los videos, ya no tanto por el favor a mi hermano, sino porque me pareció muy interesante viajar el pasado.
Tocó ver los videos de mi aventura amorosa en Tacna, una ciudad ubicada a 24 horas de viaje en bus y dos horas en avión.
Claro que en el momento en el que viajé lo hice en bus por el asunto económico; pero poco importaba, andaba enamorado y se hacía grandioso realizar dicha travesía para contemplar por un tiempo limitado a la persona que amaba.
Estos videos los vi en toda su dimensión, no detuve ni aceleré la grabación, quise observarlos (en su gran mayoría) a plenitud, incluso, encendí un cigarrillo para sentirme más cómodo.
Me vi en distintas localidades de la ciudad junto a una chica que no veo hace bastante tiempo, digamos, unos siete u ocho años, con quien compartí alrededor de un año y tanto en dicha majestuosa ciudad. Hicimos un centenar de cosas increíbles, locas y fantásticas, todas inspiradas en el amor que sentíamos.
De hecho, muchas veces me preguntaron, ¿Por qué fuiste tan lejos por una mujer? Y la verdad es que solo tengo una respuesta, estaba enamorado. Y ahora aclaro con honestidad, y no me arrepiento de nada.
Naturalmente, alguna vez todo esos recuerdos se volverán literatura y escribiré todo lo vivido en ese lugar; pero por el momento, mientras veía los videos me daba cuenta de algo muy importante y esencial, es que yo, ya no soy ese tipo que sale en los videos, no por el cambio físico, sino por el sentido de madurez emocional, sentimental y vivencial. Siento que actualmente soy otra persona, claro, tengo mi esencia que es el ser muy romántico; pero pienso que no volvería a ir tan lejos por alguien (hay cosas que solo se hacen una vez) y creo también que es estupendo que me sienta distinto porque el tiempo me ha hecho un sujeto maduro y estable, capacitado para realizar mis proyectos literarios y emprender la labor de escribir por siempre sin temor a sentirme identificado con mis propios textos; es decir, revivir sentimientos fosilizados, porque ahora puedo escribir sobre amores pasados sin ese sentir de creer que todavía pueda existir algo. Solo veo ese pasado como la oportunidad de contar lo que viví.
Además, ya tengo una edad en la que debo enfocarme en prioridades. Sin embargo, no quiere decir que verme allí no me haya hecho sentir cierta nostalgia y a la vez, gracia.
Recordé muchos gratos momentos de mi estadía en Tacna y pensé en la loca posibilidad de volver a visitar la ciudad. Puede que lo haga porque voy a necesitar regresar para observar bien los lugares en donde viví esas situaciones para recrearlos en la obra que alguna vez me anime a escribir.
Acabo de terminar un nuevo libro y quién sabe, tal vez sobre Tacna sea lo siguiente que escriba.
Otros videos que vi también me trasladaron a otros lugares, eran grabaciones próximas que resultaron agradables.
He olvidado mencionar que varios videos contienen encuentros futboleros, son de mis favoritos porque siempre quise filmar los partidos de fútbol a pesar que el tipo que los filmó lo haya hecho de un modo poco ortodoxo.
En esos tiempos no si era mejor o peor jugador que ahora, creo que nunca fui ni peor ni mejor, siempre fui un jugador que le apasiona jugar con sus amigos y divertirse.
Vi unas filmaciones de un viaje junto a mis amigos y nuestras respectivas parejas, fue una travesía fabulosa, definitivamente, de las mejores.
Tuve la suerte de encontrar los videos que solicitó mi hermano y lograr terminar de ver todos hasta que vinieran a buscarme para jugar pelota.
Al final reafirmé la idea que ahora soy otra persona, con la misma esencia; pero muy distinto al de antes. Todo lo hecho anteriormente fue fabuloso; aunque, definitivamente, son etapas por las que uno pasa y siempre es bueno recordarlas.
Dudo mucho que vuelva a revisar esos videos; aunque, quien sabe, de repente más adelante. Pero si de algo estoy seguro es que debo de seguir utilizando la filmadora para continuar inmortalizando momentos.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Frase 38
- Las mujeres extraordinarias aparecen en momentos inesperados.
¿Vienes a cambiar mi mundo? ¡No! Solo vengo acompañarte.
Entonces, sujeta mi mano y caminemos juntos.
¿Vienes a cambiar mi mundo? ¡No! Solo vengo acompañarte.
Entonces, sujeta mi mano y caminemos juntos.
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