Mi nuevo libro

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jueves, 31 de diciembre de 2015

A veces solo basta con eso

- Al final algunos escritores nos quedamos solos porque las personas cambian y se vuelven desconocidos, otros nos decepcionan y nos alejamos, a veces solo basta tener la compañía de una buena botella de escocés y dejar que todo se vuelva literatura imaginando que nunca nadie cambió y que jamás nos decepcionaron porque en los textos son como uno los conoció. A veces solo me basta con eso.

Desconocidos

- Las personas cambian y se vuelven desconocidos. Pierden la esencia por las que fueron llamados amigos. 
Yo no cambio, no me vuelvo religioso de la noche a la mañana, tampoco deja de gustarme el ron repentinamente y no me aparto de aficiones de un modo radical, jamás pierdo la esencia a pesar que madure (naturalmente, creces, tienes experiencias y aprendes) pero hay gente que simplemente se convierten en desconocidos.
Un día dejas de conocer a quienes crees conocer, que horrible verdad.


Frase 42

- Las personas decepcionan cuando resultan ser caretas lo que te muestran como autenticidad.



miércoles, 30 de diciembre de 2015

Dos etapas del año 2015

- Este año está dividido en dos etapas: Empezar un libro y terminar una relación larga que se volvió complicada. Terminar la obra, sentirse orgulloso y de repente, conocer a alguien (que no aparecía en el mapa) y contiene todas las características necesarias para acompañarte en la vida.


Pensamientos 5

- Pienso que un exclamo por respeto no es considerado una manifestación de celos, cito un ejemplo: En el caso hipotético que él gire a ver a una chica, naturalmente, la pareja reclama (aunque jamás haya demostrado celos) lo hace porque espera un respeto, no porque sean celos. Obviamente cuando ella suelta un halago por un sujeto y el novio reclama (no airadamente) tampoco resultan ser celos. 
Me puse a pensar en dichas situaciones y quise plasmarlas.







martes, 29 de diciembre de 2015

¿Cómo no podría amarla?

- ¿Cómo no podría amarla? Si cita a Borges cuando charla, si lleva el cabello rizado y suelto como me encanta, si cree en mis utopías y no ríe cuando sueño con mi libro en una librería de Júpiter, si es mi delirio hecho mujer, mi fetiche más secreto y mi diosa mitológica favorita. Si soy más adicto a su sabiduría que a su cuerpo, si me cura la resaca a base de besos y estamos juntos cuando el mundo intenta detenernos. ¿Cómo no podría amarle? Si solo basta con que me mire.
¿Cómo no podría amarla? Si es la dueña de mi inspiración, si a veces no la llamo por su nombre y le digo musa de mis textos.
Si me he vuelto adicto a su encanto innato, si soy fanático de sus besos y loco por sus caricias. Si me siento recompensado cuando veo el brillo en sus ojos luego de leer uno de mis poemas.
¿Cuánto podría llegar a amarla? Lo pensé en el instante en que la vi asomarse, con una sonrisa que evidenciaba enamoramiento y los brazos abiertos precisos para converger conmigo y no perdí el tiempo resolviendo la respuesta, la abracé y la hallé; pero nunca lo supe porque me concentré en gozar de lo que sentí, no en explicármelo.
Luego, mirando el techo de mi habitación y por ratos frente a la notebook, intenté describir lo que sentí -nunca pude llegar a definirlo- pero lo intenté.
“Primero vives, luego recuerdas y cuando recuerdas, escribes”.
Por eso digo que te prefiero en ausencia cuando escribo y cuando gozo de ti, en escribir, es en lo que menos que pienso. De cualquiera manera, siempre estas presente y amarte se hace inevitable.

Fin

Ese es amor

- Crea esa sonrisa, la misma que te enamora. Déjale una carta debajo de la almohada en la que diga te amo al inicio y te amo al final. Sujétala de la mano y avancen, que no importa el destino, sino que están juntos. Dile lo que te hace sentir a cada momento, no necesitas utilizar palabras sacadas de algún diccionario, si salen del corazón, serán sinceras. Abrázala y deja que se sienta refugiada entre tus brazos. Dile que es hermosa, a pesar que lo sepa y hagan el amor todas las noches antes de dormir. Al despertar, sorprenderla con el desayuno. Se ve bella, ¿No? A pesar de andar recién levantada, sigue bella. Ustedes son uno, dos corazones que laten a la misma vez, dos miradas que ven el mismo horizonte y dos almas que se moldean de la misma forma. Ese es amor.

Mírala, sonríe porque te ve, -Sí, eres tú la razón de esa sonrisa- ella está contenta porque se acerca a ti. ¡Abrázala! No dudes un instante en abrazarla. Ella quiere que la abraces. Esta hermosa y a pesar de aquello, susúrrale al oído un piropo, inspírate en su cabello, en su sonrisa, en la espectacular manera de vestir, en su inteligencia, en su pureza, en cualquiera de sus atributos.
Sujetos de la mano caminen sin rumbo, no interesa el destino, importa que ambos miren el horizonte. Importa que estén unidos.
El amor se convierte en una atmósfera, la misma que los cubre.
El amor existe en ustedes dos, habita en sus corazones, los mismos que palpitan al mismo tiempo y en donde se encuentran escritos sus nombres. Ese es amor.

Y cuando la luna aparezca y los cuerpos desnudos se fusionen debajo del edredón o en donde la fantasía lo quiera, el amor se encontrará en su apogeo, glorioso e implacable, convertido en atmósfera y aliado de la pasión, la misma que se crea cuando ambos empiezan a hacerse uno. Y la luna los envidia y la noche se hace eterna.
Ese es amor, el que se expresa, el que es intenso, al que no le importa el destino, sino el hecho de andar juntos. Ese es amor, el que ustedes llevan dentro de sus corazones y florece en sus vidas.

Fin