Mi nuevo libro

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lunes, 27 de noviembre de 2017

Corazones incorrectos

- Primero dicen que te quieren, que eres el hombre de su vida, que han soñado con que encuentran a alguien como tú y que la realidad es ahora su más preciado tesoro.
Dicen que te quieren; pero que a veces esa palabra queda corta, es como si sus sentimientos que revolotean fuesen más allá de ello y entonces, una noche te dicen te amo y lo vuelven a decir tantas veces que llega un punto en que, porque suena lindo o porque crees en grandes amores, se adentra en ti. Lo tomas como verdad, lo tomas como su única verdad.
Segundo, intentan crear una conexión contigo y tu mundo, te muestras tal y como eres, con esos defectos y esas manías que pocos conocen, saben de tus disgustos y tus raras aficiones, en ese tramo de tiempo, te demuestra con palabreo bonito, frases que ni el propio Bécquer podría escribir, porque los corazones enamorados hacen poesía con naturalidad.
Los te amo abundan como las características que no tienes, como esas virtudes que te encuentra y como esos defectos que también le gustan. Ella te ama y lo dictan sus palabras.
Entra en ti, sabe más de lo que debería saber, conoce a tus demonios y algo de tus fantasmas, recorre tu cuerpo de pies y a cabeza, de entrañas a alma y aunque siempre dijiste que habrían muchas puertas antes de llegar al corazón, le das el camino original, ese camino que no entregas, esa barrera como el muro de Berlín que tienes entre la gente y tu corazón, ya esta visualizada, ella sabe lo que debe realizar para superarla y adentrarse en ti.
Tercero, cuando sabe todo de ti o tal vez, gran parte, todo lo que quieres mostrar y todo lo que le enseñas porque su amor parece puro y honesto y sus agallas grandes y tenaces, entonces, piensas y sueñas con un futuro cercano juntos, lo imaginas, lo planteas, ya le dices que la quieres, que la adoras; pero te reservas esa frase, esa frase todavía no sale.
Y llega un momento repentino, todo lo antes mencionado desaparece como el rastro luminoso que deja un sol que muere. Sin razones ni motivos concretos, como si todo hubiera sido tan frágil como el viento de primavera.
Sus palabras se las devoran las acciones contradictorias, sus palabras son como castillos de arena ante el océano de sus nuevos actos, sus palabras la falsedad de un corazón incorrecto; entonces, te das cuenta que por alguna razón intrínseca nunca lo dijiste, nunca dejaste que llegara tan lejos, jamás permitiste que el corazón lo suelte, esa frase, esa frase que podría matarte o hacerte ver como un feliz inmortal, nunca la dijiste.
Y ella se detuvo a medio camino. A poco de llegar a la totalidad de tu interior. A poco de ser alguien sumamente diferente. A escalones del verdadero yo.
Ella y sus palabreo bonito se marcharon ya.
Ella y sus sueños se derrumbaron ya.
Ella y su corazón incorrecto, ya no están aquí.
Y tú con la postura de los años, con el semblante de las guerras vencidas, con los galardones de los malos ratos, con la experiencia y las agallas de lo jodido que ha sido la vida, manejas la situación porque no existe momento o circunstancia que no puedas solucionar, se trata de un poder dentro de ti que te ayuda a avanzar.
Jamás hubo el te amo porque sus palabras, sin darme cuenta, no tenían peso suficiente para vivir en la atmósfera de mi vida.
¡Se fueron volando como se fue!
Eres duro y sensato, romántico y sensible; pero hay que seguir adelante. Lo que no es cierto, no duele.
Si nunca me entrego en mi totalidad es porque… A veces hay corazones incorrectos y para ellos mil caminos diferentes.

Fin

domingo, 26 de noviembre de 2017

Charla 12/011

- Hace un tiempo me encontré con Mariana en una cafetería, es difícil deshacerse de las costumbres, tanto tiempo yendo a un lugar con la misma persona que cuando ya no está, sigues visitando porque preparan el mejor cappuccino del mundo.
Ella estaba con su portátil preparando alguno de esos tantos informes que realiza, yo iba para recoger y partir; pero nuestras miradas se juntaron y los saludos iniciaron.
Recuerdo que lo primero que me dijo fue: ¿Qué tienes?
Difícilmente alguien logra descifrar mi rostro.
Estoy bien, respondí con una sonrisa.
Esa respuesta dásela a tu novia; pero a mí no me engañas. ¿Qué tienes?
Volví a sonreír como quien se rinde y acepta la derrota.
Los fantasmas, le dije, ya sin sonrisa.
¿Quieres sentarte? Charlemos un rato, cariño.
Me cogió del antebrazo y llevó hacia su mesa. Nos acomodamos y nos miramos como leyendo nuestros ojos.
¿Mala semana? Quiso saber.
Sí, tal cual.
¿Ella lo sabe?
¿Quién?
Ella pues, tu novia, ¿Cómo se llama? ¿Isabel? ¿Carla? ¿Sofía?
Camila.
Ah, Camila. Bueno, ¿lo sabe?
No.
Típico en ti, carajo. Nunca hablas de lo que te pasa y lo peor de todo es que ni siquiera es por ella. Seguro es linda, amorosa, cariñosa, bondadosa y atraca a todas tus locuras en la cama; pero esto no se trata de la relación, sino de ti, de tus demonios.
Mariana, cuando hablas de ese modo es como si me mirara en un espejo.
No me desvíes el tema. Pero si, tienes razón. Te conozco, Bry, tantos años juntos que me hice una experta en ti.
¿Cómo es que lo supiste? Quise saber.
Tu bonita sonrisa, tu porte seguro, tu atuendo casual y tu destello de optimismo son perfectos para que Camila sepa que tiene al hombre ideal, seguro y cariñoso, nunca le será infiel y jamás haría algo que la dañe; pero tiene sus momentos, por eso se aleja, se va a tomar un café en solitario, desconecta las redes y se dedica a pensar en lo que lo atormenta. No, no es un tiempo de reflexión para escribir, es un tiempo de depresión. La tristeza del escritor, esa de la nunca habla. De la que nunca te va a contar, de la jamás te va a decir.
Mierda, Mariana, ¿en qué momento dejé que me conocieras tanto? ¿Por qué sabes tanto de mí? Debería asesinarte si decides escribir mis memorias.
Lu tendrá esa misión.
Empecé a reír.
Bueno, seis años juntos no fueron en vano, se mucho de ti. Ahora, ¿me cuentas que ocurre?
Sabes que no voy a hacerlo.
Sabes que no haremos el amor y te oiré hablar después.
Sabes que no voy a contarte.
Sabes que te estoy leyendo en estos momentos.
Lo sé.
Entonces, dime, ¿Qué ocurre?
Los fantasmas.
Cariño, lo siento por Camila; pero esto no va a llegar lejos y lo sabes.
Desvié la mirada como nunca suelo hacerlo y me lanzó su aguijón.
¡Diablos, Bryan! Nunca vas a poder amar a alguien si sigues pensando en esa mujer. ¿Hasta cuándo? Yo viví en carne propia todo ello, lo he soportado hasta entenderlo, lo he sentido hasta asimilarlo, lo he respetado hasta hacerlo mío, ¿y sabes en que fallé? En que quería ser como ella, en que quería que me ames como la amaste.
Te equivocas, Mariana. Fue diferente, todas las relaciones lo son; pero tú, lejos de todo ello, fuiste muy especial, al punto que todavía mantenemos contacto sin querer sacarnos los ojos. Bueno, a veces sí; aunque mayormente somos buenos amigos, ¿no?
Tienes razón; pero lo lamento por Camila. Dime, ¿Cuánto le queda de vida?
No seas graciosa.
Me miró fijamente sin mostrar ningún otro gesto.
Hoy iba a decirle para terminar.
¿Tiempo?
Casi cinco meses. Es linda; pero siento que no funciona.
¿Ella siente lo mismo?
Ella cree que soy el hombre de sus sueños.
Se sutil, por favor. ¿Le dirás la verdad?
¿Quieres que le diga que estoy enamorado de un fantasma que veo todas las malditas noches y que no me permite amar a nadie más porque es como si el tiempo se detuviera y no hubiera otra persona más que nosotros en el mundo? Y tengo la absurda esperanza de encontrarla alguna, maldita, vez.
Tienes razón, te haría todo un drama.
Seré sincero, le diré que no siento que funciona y listo.
Muy aparte del desastre romántico, ¿Qué otra cosa ocurre? Porque estoy segura que esa decisión ya la tenías bien tomada.
Hay algunas situaciones pasadas que me atormentan, sabes bien a lo que me refiero.
Lo sé, cariño; pero ¿sabes? Debes de confiar en la gente, debes contarle a alguien lo que ocurre, debes escribir, debes despejarte de equipaje, saca todo de ti, no muestres solo tu faceta de triunfador, optimista, sonriente y showman del facebook. Muestra tus otros lados, la gente debe saber que lo vives, en especial, aquellos que están cerca de ti y necesitan de ti.
Te escucho hablar con tanta naturalidad, tanta espontaneidad que me digo, ¿Por qué no funcionamos? Si eres tal cual como quiero que sea una mujer.
Sonrió y me dijo: Funcionamos, cariño. A veces los para siempre duran seis años.
Qué lindo suena eso, ¿Dónde lo leíste?
Tú me lo dijiste.
¿Yo?
Claro, hace un tiempo, en una carta que me enviaste.
Ya recuerdo, ¿todavía la tienes?
Tengo todas.
Alguna vez debes mostrarme algunas.
La próxima vez que nos visites, te las enseño.
Vi la hora en ese momento y le dije, debo partir, Mariana. Luego nos escribimos.
Dale, ve y deslumbra tu nuevo semblante.
¿Sabes? Deberíamos tener estas charlas más seguido.
Siempre estoy aquí en mi break.
Y yo voy a venir a estas horas.
Tras un abrazo de despedida, me dijo: Si no puedes contarle a nadie lo que llevas dentro, sabes que siempre puedes contar conmigo.
Por eso eres la mejor, le dije.
Por eso no me dejaste, porque esperas ser capaz de darme lo que merezco, respondió.
Le sonreí.

Fin

viernes, 24 de noviembre de 2017

Dejar de amarte

- No quiero dejar de amarte.
Deja de actuar de ese modo.
Vuelve a ser como eras.
Solo entiende y comprende como soy.
Si me amas, me aceptas.
¿Por qué intentas separarme con tu actitud?
Solo es asimilar errores y mejorar.
No quiero perderte; pero me alejas de ti.
Con tu actitud y tu desgano, con tu fatiga y tus ausencias.
No quiero dejar de amarte.
Deja de aislarte.
Vuelve a ser como en los primeros meses.
¿Adónde se fue tanta magia?
¿Acaso luz desapareció en este presente?
Si fuiste quien amé, debes volver para seguir amándote.
¿Por qué cambias? Es solo ser como eres.
Yo soy como soy; pero tú me alejas volviéndote otra persona.
No quiero dejar de amarte; pero hay algo en mí que acaba de explotar.
Me empieza a decir que debo alejarme.
Comienza a hacerme entender que no cambiarás.
Que no volverás a ser quien me enamoré.
Me hace entender tu orgullo y tus mutaciones.
Se llama autoestima, estalló con más fuerza que el amor que te tengo y me alejo de ti, no por ti, sino por mí.
No quise dejarte de amar; pero hiciste todo para que así fuera.
¿Y ahora vienes a buscarme? ¿Diciendo que volverás a ser quien amé?
Nunca es demasiado tarde para amar; pero sí para demostrarlo.
Si no amaste en el momento que se debió, ahora ya es mejor entender mi posición.



Fin

Escriben mal mi nombre

- Todavía en estos tiempos donde la gente en redes sociales es muy exigente con la ortografía a algunas personas se les ocurre escribir mal mi nombre. 
Me pasó en una cafetería conocida, la chica que me dio el cappuccino escribió mi nombre del modo más atroz haciendo que me sienta ofendido y sonriente, porque realmente no podía creerlo. Debido a ello y con la serenidad que me caracteriza, le dije: Cariño, mi nombre se escribe de tal modo y no de este. Le sonreí y añadí, por favor, no cometas otra vez esa barbaridad, casi lloro (hice mi divertido drama).
Ella sonrió, lamentó el hecho y reescribió el nombre (un desastre el empaque, ya no pude sacarle foto para mi historia en Instagram) pero me hizo feliz.
Por eso cuando firmo libros suelo preguntar, ¿Cómo se escribe tu nombre? Es que no quiero ofender a nadie escribiéndolo terrible, ya basta con mi horrible caligrafía.




Fin

lunes, 20 de noviembre de 2017

Frase 107

- Terminas una relación, el griterío, los insultos y el bendito dolor pasa; pero queda lo bonito. 
A veces uno piensa que no funcionó; pero realmente sí lo lograron. Vencieron todo lo que impidió que no fueran ustedes para ser el centro de sus vidas y así pasarla de muchas formas distintas durante el tiempo que vistieron la misma camiseta. 
No podría decir que algo no fue por siempre cuando lo fue en el instante en que se amaron.
El tiempo es relativo, la vida demasiado larga; a veces los amores no duran toda la vida; pero su tiempo de calidad dura mas allá de la vida. ¿La razón? Trasciende.
Cuando acabes un romance, no pienses en toda la desgracia que te quiere vender la mente, recuerda todo lo lindo que vivieron juntos. Entonces sabrás que valió la pena, no por el tiempo, sino por los buenos ratos.





domingo, 19 de noviembre de 2017

La extraño los domingos

- La extraño los domingos, siento que deseo recostarme en sus pechos desnudos y sentir que puedo morir en paz. Cerrar los ojos como nunca lo hago por lo desconfiado que soy y sentir la calidez de sus caricias, su voz contar relatos rutinarios cayendo de a poco para entregarme silencio y manos sobre mis mejillas.
La extraño los domingos, anhelo quedarme a su lado el resto de la noche y que me acompañe en la resaca, me retenga en un abrazo y sienta que todos esos monstruos que habitan en mi desaparezcan ahuyentados por su presencia o tal vez, solo por su aroma.
La extraño los domingos y presiento que este es particularmente largo y me agobia dándome sus recuerdos, su presencia y su olor, sus gestos y sus besos, sus abrazos y la forma como hacemos el amor. Desearía que estuviera aquí y lo calmara todo. Los fantasmas y los mutantes, el libido y el amor.
La extraño los domingos, el sexo sobre el escritorio, el abrazo infinito sobre la cama, su palabreo bonito mientras consolido el sueño en sus brazos delgados y de piel canela; el aroma que derrocha su melena, escucharme decir todo lo que no escribo, esas historias que mueren al contarlas, que nunca van a caer en textos y me pide que le vuelva a contar alguna en especial. Como extraño que seamos uno.
La extraño los domingos porque un día como ahora la tuve por última vez aferrada a la almohada, soñando y hermosa y yo viéndola, deseando que fuese eterna la noche porque al amanecer la vería partir y así fue…

Fin

jueves, 16 de noviembre de 2017

Lo mejor de lo mejor

- Vivo, sueño, pienso y hago el amor pensando en fútbol. 
Esta demás decir que hace casi 40 años que no estamos en el mundial y que hoy es el día fundamental para romper esa maldita racha y de una vez meternos a la Copa del mundo para dejar de ver el mundial por televisión como los últimos casi diez que he visto a lo largo de mi vida.
En lo personal, me importa un pito la política, la religión, la visita del papa y todos esos asuntos, hoy por hoy, tengo en la cabeza y el corazón el partido de repechaje -extraño va a sonar confesar que pienso más en la Foquita Farfán y el Oreja que en Jennifer Lawrence y Wonder Woman-. Estoy ansioso, obsesionado, delirando y haciendo de técnico en todo momento.
Después del partido, con el boleto al mundial en las manos, pueden hablarme de lo que gusten, de sus gatos o de los políticos; pero hoy por hoy, hasta a mis amigos extraterrestres que han venido a abducirme por cuarta vez en mi vida les he pedido que me esperen, que después del juego, pueden hacerme todos los experimentos que quieran.
¡Vamos Perú! Hoy ganamos de todas maneras carajo.